La amenaza mortal

No hay duda alguna, son palabras absolutamente ciertas, tanto como el día y la noche, la luna y el sol; los hechos, desde antaño hasta nuestros días, también lo confirman. Se trata de un sistema esencialmente egoísta que, por su propia naturaleza, engendra todo tipo de injusticia, y sufrimiento.

Quien a estas alturas necesite un buen ejemplo de lo dicho solo tiene que entender por qué Estados Unidos, quiere rodear al planeta de bases militares; entonces surge la pregunta… ¿será para salvaguardar la paz entre los pueblos, defender la democracia y los derechos humanos, luchar contra el terrorismo? Claro, las respuestas resultan obvias.

Es que en el país del norte el uso de las armas funciona como un fanatismo enfermizo, o algo congénito que produce adoración a ellas, e incluso, entienden como un deber -incluida la ganancia naturalmente- instalar lugares donde los padres lleven a sus propios niños para que aprendan a disparar. ¿Se quiere una aberración mayor?.

Sus inveteradas ansias de supremacía global llegan a subestimar la realidad, no otra que la propia destrucción de la humanidad; en tal caso ya el presidente no tendrá que dirigirse a cualquier estado de la Unión para expresar sus condolencias a los familiares muertos por tiroteos inauditos, o niños arrancados de la vida en su propia escuela; ya no se necesitarán llamados a la sensatez y la cordura para evitar el caos; tampoco será imprescindible el clamor permanente de los pueblos.

¿Por qué?, porque llegaría a todos el espanto de una tercera conflagración mundial, Si usted analiza cuidadosamente los hechos, comprenderá que no afirmo nada descabellado, pero sí realista.

En la Conferencia de Ixtapa, México, y en ocasión de un aniversario del lanzamiento de la bomba de Hiroshima, el gran amigo de Cuba, Gabriel García Márquez, expresó: «los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto (…) solo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos».

Tras estas verdades quiero pedir a nuestros jóvenes que no estudien de manera epidérmica el QUÉ sucede, indaguen también en CÓMO y POR QUÉ; transiten al pasado, podrán ver, asombrados, la génesis del mundo de los poderosos, capaz de barrer, de un plumazo, sus propios sueños. Luchen por impedir la barbarie.

 

 

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