La cultura y la comunidad, una mirada desde los medios y la comunicación

La comunicación se desprende de la misma raíz de comunidad, de comunión. Expresa algo que se comparte o se vive en común. Es entonces la comunidad la célula originaria donde se expresan y se desarrollan los procesos de comunicación.  La historia de las comunidades ha acompañado la vida del hombre desde la antigüedad, y él, como ser social, surge gracias a esa vida en común. Sin dudas, las comunidades han cumplido distintos roles en el desarrollo de las sociedades.

Hoy desde nuestro contexto la interrelación entre la comunicación y las comunidades están  dirigidas a una reorientación hacia la comunidad, el barrio, el hogar y la familia.  El término comunidad es un elemento altamente comprometedor, va más allá de una referencia territorial.

Por ello a nuestro juicio en las experiencias de socialización del trabajo cultural en nuestras comunidades  se pretende lograr una mayor implicación de los sujetos en la solución de los problemas de sus comunidades, y un requisito indispensable para alcanzar una organización más participativa, es fomentar una comunicación más dialógica y presente en los medios, aspecto que solo se refleja o muestra como una mera información y no se profundiza en el valioso papel de la cultura al decir del  escritor e intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el primer taller territorial de cultura comunitaria efectuado en la ciudad de Santa Clara, en el mes de abril de 2016 … “No existe otro instrumento más eficaz que la cultura para integrar a todos los actores capaces de transformar la comunidad”.  

La comunicación entre los miembros de la comunidad debe permitir la unión de seres humanos mediante la mutua participación de la palabra y esta ser revelada a través de los medios de comunicación. La implementación de esa comunicación popular plenamente participativa debe servir para que la comunidad comparta, critique y recree sus modelos de vida, replantee sus conocimientos, comportamientos, comparta saberes, reconstruya la vida.

Cuando la organización grupal, local, barrial aprende a usarla, el movimiento popular, y por ende la experiencia cultural transformadora  se potencia, se dinamiza, gana en coherencia, y crece en eficacia.

Esta  debe propiciar también la  visualización de las prácticas en la comunidad con el fin de hallar una estrategia para compartirlas. Debe facilitar la expresión de las argumentaciones e intervenir desde la radio- poderoso medio de comunicación,- lo que resulta desde nuestra visión  una línea de trabajo de relevante importancia, aún pendiente en la radio cubana.

Los procesos participativos desde la cultura y sus instituciones  no pueden estar ajenos a las realidades de nuestras comunidades, de las que emergen experiencias y haceres desde lo popular y tradicional, raíz y esencia de la nacionalidad  que  provocan trasformaciones  entre los distintos actores comunitarios y en especial aquellos hacedores de la cultura y sus tradiciones.

La identidad se construye en la interacción cotidiana. Tradiciones, oralidad, canciones, teatro, danza, juegos son algunos de  los recursos creativos desde el arte y la cultura presentes en los sitios donde  estos artistas ejecutan sus puestas e interactúan en barrios, peñas, asentamientos, comunidades.

La integración de la participación ciudadana desde los medios de comunicación social que una a los miembros de la comunidad  por los propios artistas, creadores y líderes locales o grupales, y la implementación de una comunicación al servicio de la estructura popular, son indicadores de desarrollo comunitario.

Sin dudas la piedra angular para el fomento de una conciencia de pertenencia en la comunidad lo constituye la identidad, y su  vía de expresión es precisamente la comunicación a través de todas las vías, esto por supuesto, implica  a la radio y televisoras de nuestras localidades.

En las comunidades resulta esencial el desarrollo de sentimientos de pertenencia, la identificación del individuo con su barrio, sus normas, sus costumbres, sus tradiciones, sus formas de relacionarse y su estilo de vida en general.

Este es un factor poderoso para movilizar a los pobladores a plantearse metas comunes: es la base de la cohesión y la cooperación entre los habitantes, generador de valores humanos. En la sociedad actual el ser humano sufre a diario la condena de convertirse en un individuo menos arraigado a sus costumbres, sus tradiciones, su cultura.

Numerosas comunidades en varios países  sienten amenazada su identidad cuando los medios de comunicación pierden sus relaciones locales y se convierten en grandes cadenas. La programación entonces va dirigida a públicos de distintas culturas, etnias, razas, ciudades, países, y a pesar de la diversidad, fabrican un único mensaje que no refleja el entorno inmediato,  la vida personal o  la comunidad.

Como plantea el investigador argentino  Néstor García Canclini,…”al mercado y a los medios no les importa lo popular sino la popularidad. No les preocupa guardar lo popular como cultura o tradición; más que la formación de la memoria histórica”.  Sin lugar a dudas, este mundo globalizado apunta a la homogenización de las culturas y por tanto de la identidad. 

Se hace inmediato pensar en estrategias desde nuestros medios nacionales y locales que contrapesen esta tendencia, teniendo en cuenta su papel social. La promoción de la cultura popular desde los medios masivos de comunicación es una estrategia indudable para enfrentar el intento de colonización cultural y de penetración ideológica, algo característico de la cultura hegemónica.

Una vía para contrarrestar el proceso de homogenización cultural es darle voz a la comunidad, a los hacedores de la cultura y socializar sus labores por medio de  mensajes y productos comunicativos para nuestras audiencias.

Ayudar a las comunidades culturales a  visibilizar sus espacios de creación artística y creativa desde la comunicación.  Como dijo ya el padre de la Comunicación Popular, Mario Kaplún, “esta es una tarea para los comunicadores. Porque cultura que no se comunica se muere. Ayudar a que se exprese y se revalorice la cultura de la gente ayuda a crear o a reforzar su identidad.

Si la gente no ve el barrio o el proyecto como propio, y sobre todo mostrado en los medios de comunicación no se identifica con él, difícilmente se organizará y trabajará por él. Por eso es importante resaltar los valores, la cultura. Los contenidos de nuestros medios deben ser tan populares como la cultura de los sujetos a quienes sirve, sin rozar en vulgaridades y populismos. La identidad construida por una comunidad a lo largo de su historia, debe permanecer en las imágenes, sonidos, de nuestros medios, una vía para democratizar más la comunicación. 

La cultura popular es uno de los elementos más firmes del  arraigo de la vida  de una sociedad defendámosla desde nuestra radio y televisión y así nos pareceremos más a nuestra gente.

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