Sueño

Soñar es imprescindible también, porque vislumbrar un mundo nuevo en medio de la angustia que nos agobia, se hace imperiosa necesidad. No es posible vivir bajo un torrente de lluvia que, en vez de ser bienhechora, se nos hace de cenizas; pedazos de lo que fue y ya no es; trozos de alimentos putrefactos; pelitos negros de la muñeca que también murió junto a su niña en el bombardeo de los carentes de sentimientos; los escombros de lo que fue una iglesia de los religiosos convencidos y honestos; la inexistencia de las pocas escuelitas también destruidas por el paso arrollador de la maldad.

Y mucho más: el amor puro de las parejas enamoradas desaparecido porque fueron a parar al insondable vacío sin retorno; una madre que llorará perennemente hasta su propia muerte por el hijo torturado y tirado al camino como perro infectado; y más, lamentablemente mucho más: ver el espanto del castigo inaudito hasta la muerte de un negro, precisamente por el delito de serlo; muchachos que huyen de su triste realidad y buscan amparo en la droga maldita; políticos cínicos y corruptos que hacen culto al gran poder del dinero, aunque en ello padezcan los pobres de este mundo; organizaciones que deben actuar de inmediato para impedir tanta maldad y no oyen, ni ven, ni sienten, ni padecen; y los otros que le transfieren a Dios la acción de erradicar los males.

Definitivamente, nuestro mundo es como una gigantesca roca que se encuentra al mismo borde del abismo, del cual no hay retorno.

Será, en suma, como lo describió, magistralmente, Gabriel García Márquez: “Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, solo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos”.

Y en el colmo del pensamiento avieso e infame, danzan, -como seres perversos- los medios de comunicación del gran mundo desarrollado a costa de los que sufren tanto, para ocultar, distorsionar, mentir y cualquier otra acción encaminada a tapar con un manto protector al asesino y colocar en el banquillo de los acusados, precisamente a las víctimas de tanto horror.

Claro, he mencionado una pesadilla del horror, pero lo creo necesario para poder abrazar, sin vacilación alguna, la necesidad imprescindible de SOÑAR porque si no soñamos, no será posible la lucha irrenunciable a la que estamos convocados como seres humanos que aman y no destruyen, que ardientemente quieren la paz y no la guerra; que prefieren el amor al odio; el disfrute de la naturaleza y no el horror de las bombas; el indescriptible goce de ver sabanas repletas de flores y no de minas para la muerte.

Recordemos siempre que los grandes hombres y mujeres que han honrado a esta humanidad, primero soñaron su obra para acometer la lucha sin tregua contra la maldad humana. Es como seres humanos que se aman: viajan en las nubes del amor con ternura infinita, de esa unión surge la maravilla de la existencia, y de ésta el empeño por vivir en paz y armonía.

¿Renunciaremos a los sueños o lucharemos para alcanzarlos?

“La muerte no tiene nada que ver con los hombres sublimes. Unos pasan a ella inadvertidos, y otros lo que hacen, sencillamente, es acomodarse un tanto más en la cúspide de la gloria, pero para seguir sirviendo, para seguir soñando”.

Autor

  • Silvio José Blanco Hernández

    Silvio José Blanco Hernández. Colaborador del Portal de la Radio Cubana. Destacado y multipremiado periodista, escritor, asesor y analista de información. Es autor de libros como "La radio, técnica, arte y magia", y "Los programas informativos de la radio... Y algo más", entre otras obras y materiales investigativos con importantes aportes metodológicos al medio radial.

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