¿Qué era Cuba? De la vieja prensa (X)

Así las cosas, estaba caracterizada por mantener al pueblo en un alud de rumores, insidias, falsas noticias o, en otros casos, distorsión de ellas.

A mi mente llegan periódicos como La Marina (llamado también «el mal que duró más de 100 años»); El Mundo, Excelsior, El País, Ataja, y otros tantos.

Sin embargo, no es posible dejar de mencionar la excepción de la regla, o cara honesta de la prensa cubana, el periódico Hoy, del movimiento comunista cubano.

El sensacionalismo a ultranza o vulgarmente conocido como «palo periodístico» estaba presente como un objetivo básico.

Pero lo más curioso, por no decir bochornoso, eran las barbaridades que se publicaban: por ejemplo, en la llamada página roja, el asesinato de una infeliz prostituta a manos de su proxeneta o también llamado chulo; un hombre que se suicidó delante de sus hijos, y otros reportes que llegaban a producir asombro, como una noticia que señalaba: «Muertos en un accidente 2 hombres y un chino», en fin, un sinnúmero de casos semejantes.

Pero no debo dejar de mencionar la acostumbrada página social (lo de social para referirse sólo a la alta sociedad).

Veamos un ejemplo que llega a trascender el límite de la ridiculez. Reseñando la boda de un «acaudalado y apuesto joven con una honorable y bella señorita», el periodista, ansioso de elogiar a aquellos burgueses, escribió: «la novia, bellísima, primorosa y encantadora, vestía un vaporoso modelo azul celeste, que salpicado de áureas lentejuelas, daban, en conjunto, la visión de una nube estival galopando por la inmensa bóveda celeste a la rutilante Haydée».

Es decir, además de producir burla, se convierte de hecho en una muestra grotesca de mal periodismo.

Hasta qué punto alguna prensa llegaba, lo podemos comprobar en el caso siguiente: en Santiago de Cuba hubo un periódico, irónicamente llamado Libertad. Dicho libelo se hizo célebre hasta por publicar fotos pornográficas en su primera plana.

También aparecían fotos de revolucionarios que después los encontraban muertos; era como una sentencia que aplicaba aquel periodicucho.

¿Quién era su editor?. Nada más y nada menos que Rolando Masferrer Rojas, uno de los más connotados mafiosos y asesinos que conoció Cuba, jefe de los tristemente célebres Tigres de Masferrer, que hasta se paseaban con un brazalete en el hombro izquierdo con la cara de un tigre.

Me faltaría expresar que no es posible manchar la imagen de magníficos y honestos periodistas de la época que supieron poner en alto su noble profesión con valentía y profesionalismo.

Asimismo, existían algunas publicaciones llamadas serias, que no mantenían una actitud contestataria contra el gobierno de turno, pero sí merecen, al menos, respeto por no pertenecer a la bochornosa cofradía de los sumisos. Valga la aclaración.

«La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante: es proposición, estudio, examen y consejo», José Martí.

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