Terrorismo y algunas preguntas

El acto tan cruel del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York dejó al mundo no solo asombrado por su magnitud, sino –y fundamentalmente-consternado ante tanto sufrimiento humano.

En esas torres no solo había personas que representaban la opulencia y alta burguesía; también otros seres como trabajadores y gente humilde en general, cuyas familias –seguro estoy- aún sufren aquellas pérdidas irreparables. Los cubanos de inmediato sentimos solidaridad con aquel pueblo, con total independencia del enorme daño que sus gobiernos nos han hecho –y hacen- al mío. Y es natural, porque somos, esencialmente, nobles y habituados a la solidaridad humana por encima de todo.

Recuerdo perfectamente cuando de inmediato los grandes medios centraban toda la atención en aquellos hechos siniestros, al punto de convertirse en algo así como el único símbolo del terrorismo, equivalente a minimizar y hasta olvidar los enormes daños producidos por el terrorismo de Estado que, históricamente, comete la nación del norte. Se trata de algo verdaderamente aberrante; es como si no importaran los muchos miles de seres humildes de otros pueblos que han caído bajo la metralla del imperio en su camino vil de supremacía y despojo.

Unos pocos ejemplos, entre cientos, pueden mencionarse: el lanzamiento de bombas atómicas contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, causando unas 200 mil víctimas entre muertos y mutilados en solo pocos minutos y en menos de 3 días; y los bombardeos contra Yugoeslavia, Afganistán e Irak, este último país recibiendo bombas y cohetes de uranio empobrecido.

En suma, por donde han pasado con sus mortíferas cargas solo han dejado tras sí desolación, destrucción, sufrimiento de por vida de sus pueblos, hambre y miseria. Y lo más cínico, enarbolando la defensa de derechos humanos y democracia como objetivo de sus criminales acciones.

Creo importante algunas preguntas relacionadas con nuestra Cuba: la voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo que acabó con la vida de decenas de cubanos… ¿no es terrorismo?; la explosión del vapor La Coubre, surto en el puerto habanero que también mató a gran cantidad de hijos de mi pueblo… ¿no es terrorismo?; la introducción de plagas mortíferas en la actividad pecuaria y agrícola que tanto dañó causaron… ¿no es terrorismo?; los cientos de intentos de asesinato a nuestro líder Fidel Castro… ¿no es terrorismo?; la colocación de bombas en hoteles cubanos para impedir el desarrollo del turismo… ¿no es terrorismo?… convertir la Base Naval de Guantánamo en un centro de torturas… ¿no es terrorismo?

Es también aberrante constatar que, además, declare a viva voz que tales o más cuales países son patrocinadores del terrorismo sin serlo como tales, y EE.UU. se considere con el derecho de hacerles la vida imposible con bloqueos, sanciones ilegales e inmorales, y, en otros casos con los llamados golpes blandos. ¿Será que nos quieren imponer la idea de que existe un terrorismo bueno?.

“Sobre cimientos de cadáveres recientes y de ruinas humeantes no se levantan edificios de cordialidad y de paz”.

José Martí

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