En Guantánamo Jornada de la Canción Política

A la vuelta de cuatro décadas los tiempos han cambiado mucho, esa es una verdad de Perogrullo. Para algunos la imagen de un joven con una guitarra al hombro pudiera parecer una evocación nostálgica. Pero la trova (y la nueva trova, y la novísima, y todas las demás expresiones de la “canción inteligente”) está viva en Cuba, tiene muchas cosas que decir (que cantar) todavía… aunque falten espacios para la promoción, aunque no abunden las grabaciones, aunque todo parece indicar que no sea precisamente un “fenómeno de masas”…

Guantánamo acoge desde este lunes la edición 40 de un encuentro mítico para generaciones completas de trovadores cubanos: la Jornada de la Canción Política. El nombre mismo de la cita levanta algunas suspicacias: ¿el arte debería ser abanderado de determinados compromisos sociales? Es un debate añejo, pero hasta cierto punto superado. Muchas de las canciones de Silvio Rodríguez —por citar uno entre cientos— son las respuestas más contundentes.

La canción puede ser política sin menoscabo alguno de sus credenciales estéticas, de su vuelo o su poesía. Es más: hay desafíos de la cotidianidad y la historia que todavía necesitan una canción.

Defenderla en medio del alud banal de estos tiempos es un reto inmenso. Y exige de los artistas talento, persistencia y hasta sacrificio. Afortunadamente todavía hay gente que insiste. Unos cuantos están ahora mismo en Guantánamo.

Medio centenar de jóvenes trovadores de todas las provincias cubanas compartirán escenario por estos días con creadores consagrados, de la talla de Augusto Blanca, Toni Ávila y Marta Campos.

El concierto inaugural, en la céntrica Casa del Joven Creador, rendirá homenaje a los fundadores de la Nueva Trova, movimiento esencial de la música cubana.

Y habrá presentaciones en centros laborales, en barrios periféricos de la ciudad y en unidades de la Brigada de la Frontera.

Organizada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), la Jornada de la Canción Política deviene vitrina del talento y el compromiso de la vanguardia de los jóvenes artistas cubanos. Justo cuando la AHS celebra su aniversario 30, el encuentro apuesta por la vigencia (contra viento y marea, si es necesario) de una manifestación con una historia grande y con indudables referentes.

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