Alicia Centelles: “Traducir es un arte”

“Nunca he dejado de ser periodista, ni dejaré de serlo. Desde niña me ha fascinado el inglés, y luego, por diversas coincidencias de la vida he tenido que hacer traducciones, y hasta servir de intérprete para amigos, familiares, alumnos…
Por eso, cuando la dirección de Radio Reloj me propuso traducir trabajos de su página web, me dije: ¿Por qué no?

 Para quien ha dedicado más de 19 años a la Radio, ¿qué papel juegan los traductores en un mundo globalizado?

A mi juicio, los traductores ocupan una posición muy peculiar  y esencial en el mundo, y así ha sido desde el principio de la historia de la humanidad. Siempre acostumbraba a decirles a mis alumnos que una mala traducción puede desencadenar fácilmente una guerra,  o por lo menos, un malentendido peligroso.

También es cierto que cada sociedad, país, sistema social o cultura, tiene sus propios términos identitarios, y que muchas veces no pueden traducirse con una sola palabra. En mi experiencia personal, tuve verdaderos dolores de cabeza cuando  trataba de llevar al inglés palabras o frases que son parte de la cotidianidad del cubano; pero que en otros idiomas no significan nada o no son comprensibles.

El primer ejemplo que viene a mi mente es el de la palabra pionero. El angloparlante enseguida la relaciona con los primeros emigrantes que empezaron a poblar los Estados Unidos. Así, junto al nombre de la organización, trato de acotar brevemente que es una organización para niños y adolescentes. Pero eso no siempre es posible.

¿Qué ventajas ofrecen los traductores para los medios de prensa cubanos?

Tal vez sea una herejía pero, a mi juicio, el traductor ideal para los medios de prensa es un periodista con dominio de un idioma extranjero. No siempre los editores encargados de revisar el trabajo de un traductor están al tanto de las sutilezas del idioma, y de lo ardua que puede ser la tarea de llevar a otra lengua una información de 16 líneas, como es el caso de Radio Reloj.

El asunto no está en la brevedad, sino en el arte -porque la traducción es un arte, de ello no tengo la menor duda- de mantener la intencionalidad con que se redactó el original. A veces, y no pocas, tienes que darle una intencionalidad que el autor no tuvo en cuenta. Cuando uno traduce tiene que saber para qué público lo hace.

Para la prensa cubana constituye una tarea de primer orden difundir su mensaje en otras lenguas, pero sin “teques” ni triunfalismo, sino en una forma veraz, sincera y firme, sin ser ofensiva.

En el mundo de hoy, en el que tantos y tan profundos cambios suceden día a día, la labor del traductor es indispensable para transmitir un mensaje de forma tal que el receptor al que va destinado pueda recibirlo, en su propio idioma, en una forma clara y concreta.

 ¿Cuán difícil puede ser la traducción de materiales informativos?

Lamentablemente, no siempre trabajamos con textos correctamente redactados en español -tienen muchos adjetivos, incidentales muy largas, sintaxis enrevesada- y eso agrega una dificultad extra al trabajo. Por suerte, no abundan.

Mi experiencia como redactora en Radio Reloj ha sido mi más valiosa herramienta de trabajo, después del conocimiento de la lengua inglesa. No son pocas las veces que he vuelto a redactar la noticia, y entonces la traduzco.

Por eso los mejores traductores e intérpretes recomiendan siempre el uso de un lenguaje estándar, nada muy sofisticado pero tampoco de barrio, y sobre todo, en forma lineal, clara y sin incidentales.

 ¿Cuánta responsabilidad implica esta profesión?

Toda la responsabilidad del mundo. El traductor tiene tanta o más responsabilidad que el autor, porque un descuido puede tergiversar por completo un contenido, y eso, en el mundo de la prensa y la comunicación pública es algo que puede tener consecuencias insospechadas, pero sobre todo negativas.

 ¿Qué no debe olvidar nunca un traductor de los medios de prensa?

En primer lugar,  tiene que ser conciso, claro y comprensible para quien lo lee o lo escucha. En segundo,  mantenerse perennemente actualizado, pues mientras más conozca la realidad que lo rodea, tendrá más recursos a su disposición para traducir mejor. Tampoco puede echar a perder una información, un artículo, un comentario, con una traducción deficiente. Y quinto, debe tener una noción sobre la idiosincrasia y la cultura del público a quien va dirigido lo que traduce.

Por ejemplo, no es lo mismo el lector norteamericano que el inglés, el canadiense o el caribeño anglófono, aunque todos se comuniquen mediante la lengua inglesa, no tienen el mismo conocimiento acerca de la realidad cubana.

 ¿Cómo es su trabajo desde la página web de la emisora Radio Reloj?

Lo que aprendí allí como redactora-reportera durante tantos años me permitió apropiarme de herramientas para ejercer mi carrera: agilidad para detectar dónde está la noticia, la agudeza para descubrir lo realmente importante, la capacidad de sintetizar, la organización correcta de las ideas…  Más tarde todas se convertirían en valiosos auxiliares para mi labor como intérprete.

En la traducción al inglés, un índice de calidad es que el texto ya traducido sea más breve que el original, sin que por ello pierda su esencia. Y esa es precisamente una de las reglas de oro de la emisora: decir mucho, y decirlo bien en unas pocas líneas.

En la página web de Radio Reloj  traduje durante un buen tiempo las principales noticias, pero ahora trabajo con los materiales menos informativos  que, por lo general, son comentarios, crónicas, artículos y hasta versos, como cuando me toca traducir los poemas de El Oriundo de Jobabo. ¡Esta sí es una prueba de fuego!

 ¿Qué gratificaciones le ofrece su trabajo?

¡Muchísimas! La primera fue cuando la directora de Radio Reloj me dijo que había recibido cartas de oyentes de habla inglesa que apreciaban un cambio favorable en los materiales traducidos a ese idioma. Esa es la máxima recompensa que un profesional puede recibir: tener la prueba de que su labor cumple su propósito.

Pero también debo decir que gracias a ese trabajo he conocido a personas maravillosas, que me han ayudado muchísimo a mejorarlo. Guardo un recuerdo muy especial de los traductores de diversas emisoras del país a los que conocí en un curso impartido en el ESTI hace unos tres años aproximadamente; todos me enseñaron muchísimo, aún sin ellos mismo saberlo. Y también recuerdo con cariño a las profesoras. 

 

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