Agustina Bell Bell: «La voz de mi pueblo en el gobierno del país»

Este 24 de febrero, en el instante mismo en que el mayor archipiélago de las Antillas juramenta un nuevo Parlamento Nacional, faz y corazón del país y sus destinos, el Portal de la Radio Cubana ausculta la grandeza cotidiana de una mujer que articula cada página de su historia sin estridencias, solo con el pergamino verosímil que se desprende del diálogo con la gente.

«…La democracia para mí significa que los gobiernos, primero, estén íntimamente vinculados con el pueblo…» (Fidel Castro Ruz)

-Cinco mandatos como delegada de circunscripción en una ciudad fascinante y a la vez tan inquieta como Santiago de Cuba… ¿Orgullo, desafíos, responsabilidad multiplicada?

-La mayoría de mis experiencias como delegada del Poder Popular son agradables, y me han posibilitado ser mejor como persona y entender más a quienes me rodean, aunque no niego que he pasado momentos duros, por la incomprensión de algún elector, o la poca sensibilidad de alguien que debe dar una respuesta atinada, justa y convincente a quien emitió su queja.

«Recuerdo que en mis inicios en la circunscripción número 80 del entonces Consejo Popular Los Olmos encontré muchas dificultades, y en mi primera asamblea de rendición de cuenta me ‘bombardearon’ a planteamientos, algunos de ellos muy viejos y sin respuesta. Ante esa realidad, no engañé a nadie y pedí confianza para buscar soluciones: a quienes dieron argumentos ofensivos les respondí con ética y suavidad, y a quienes tenían una mala conducta en la comunidad, y tal vez se sentían marginados, les hice entender que yo era la delegada de todos sin distinción. Después de eso, según me decían los electores, caminaba ‘como una reina’ por la Avenida de Acacias.

«Cuando comencé, una persona que me veía pasar todos los días y tal vez me admiraba por mi trabajo periodístico comunitario, mediante el cual siempre buscaba la respuesta de las inquietudes de los oyentes, me dijo: ‘delegada, cuando usted converse con las personas dígale la verdad, pero con mucha ética, aunque sepa que el problema no tiene una solución inmediata, déjele una esperanza, no olvide que en tiempos difíciles el ser humano vive de esa ilusión’. Pues apliqué ese sabio consejo de aquella señora y hasta hoy lo llevo conmigo. Yo amo la tarea de delegada del Poder Popular».

-Ser delegada del Poder Popular cuánto implica para calmar el dolor de una localidad que se convirtió -de golpe- en víctima de la perreta de un huracán como Sandy…

-El desastre dejado por Sandy nos hizo más fuertes, y unió más a la familia santiaguera en torno a su Revolución y sus dirigentes a todos los niveles. La triste realidad de tantos vecinos que perdieron sus viviendas, muchas de sus pertenencias, nos demostró otra vez la fuerza de la solidaridad entre cubanos.

«Y, por supuesto, ratificó que el delegado en la circunscripción sí es importante, que los electores de una u otra forma confían en su gestión, y eso se gana con el ejemplo diario, con el buen comportamiento, a veces sacrificando nuestras propias necesidades».

Dos emisoras unidas en el Reparto Sueño de Santiago de Cuba-¿Cómo ha podido combinar su labor como redactora de prensa del noticiero Saeta, de Radio Mambí, y su rol como líder comunitaria?

-Creo que ser periodista de la Radio me asegura ser mejor delegada, y ser delegada me lleva a pensar más como pueblo cuando me enfrento a mi labor como periodista. En mi caso disfruto desarrollar ambas tareas.

«Mi horario de trabajo es cualquier hora del día, aunque las noches son mis preferidas. Mientras en casa duermen, yo me siento a escribir. A veces estoy inspirada en el trabajo y unos toques en la puerta de un elector que necesita conversar con su delegada me saca de la inspiración. Pero no me desagrada, eso de verdad me satisface, pues siento que me tuvieron en cuenta y que soy algo importante para la vida de quienes me eligieron.

«Atender el Poder Popular como reportera y ser delegada me permitió hacer un periodismo comunitario objetivo, veraz y muy cercano al pueblo, pero también, mantener niveles elevados de información y compartirlas con la comunidad. Eso me prestigió mucho, me hizo ser una reportera muy buscada por los oyentes, y también ello me satisfizo mucho. Ahora que estoy en la redacción, debo hacer un mayor esfuerzo para atender los problemas de mi comunidad, aunque es bueno reconocer el apoyo brindado por la dirección de mi centro y por mis compañeros cuando debo ausentarme».

«… Nuestro Sistema Político, que consagra el poder del pueblo, es la principal conquista que debemos salvar, porque de él dependen todas las demás…»
(V Congreso del Partido Comunista de Cuba, 1997).

-¿Cómo ha podido percibir Agustina la dimensión inclusiva y auténtica del Sistema Político Cubano?

-Eso lo he percibido en cada momento. Opino que el Sistema Político Cubano está bien diseñado, es excepcional y único. Se concibe para que el pueblo participe directamente en las diferentes decisiones del Estado, al proponer, nominar y elegir a sus representantes. Desde ahí debe verse nuestra democracia, y todos formamos parte activa del sistema, ya sea como elector o como el elegido.

«Tuve el honor de formar parte de nuestros órganos de gobierno por decisión del pueblo, y de haberlos integrado en sus tres instancias: municipal, provincial y nacional. A todas llegué sin proponérmelo, porque el pueblo libremente me propuso en una reunión, votó en las urnas y me mantiene en la preferencia. No hice ninguna campaña ni le dije a nadie que tenía interés alguno en eso.

Para mí todo lo ocurrido fue un regalo de nuestro sistema político, basado en la democracia participativa que da igualdad de oportunidades para todos.

«Imagínate que cuando nuestro líder Fidel Castro Ruz rindió cuenta recientemente como diputado por el municipio de Santiago de Cuba, yo tuve la oportunidad de emitir mi criterio sobre el hombre más inmenso que para mí tiene Cuba. Alcé mi brazo y nadie me lo impidió. Intervine en nombre de mis electores, y el aplauso me hizo comprender que los delegados de la Asamblea Municipal del Poder Popular más grande del país asumieron mis palabras como suyas, por lo tanto, el pueblo las asumió también porque allí nosotros representamos al pueblo.

«Desde 1992 los candidatos a delegados provinciales y a diputados realizan recorridos por su área electoral. No hay campaña, pero los candidatos emergen del pueblo, quien los conoce y luego decide al votar. No se pide unanimidad, pues ya nos hemos ido acostumbrando que a mayor instrucción, hay también diversidad de criterios y eso hace que disfrutemos más cuando un candidato alcanza un 90 por ciento de los votos válidos. Esa es nuestra democracia, y se tiene que respetar».

«…La efectiva participación y el control popular son la esencia de nuestro sistema político, y son factores clave en esta etapa de la Revolución…» (Ricardo Alarcón de Quesada).

-Desde su condición de diputada de la Séptima Legislatura, ¿cree que se escuchó su voz como ente de gobierno del pueblo?

-Claro que sí. Te puedo decir que nunca pensé ser ni delegada del Poder Popular. Como periodista disfrutaba escuchar a las personas defendiendo con valentía los problemas del pueblo, y les hacía trabajos periodísticos. Un día en el barrio me propusieron y sorpresivamente me eligieron como delegada. De ahí también tuve un mandato como delegada provincial y cuanta sorpresa el día que me vi como diputada.

«Sin dudas que enfrenté el reto nada fácil. Hay que prepararse, ser valiente, sentirse parte del pueblo que confió en ti, vivir los problemas del pueblo que son los nuestros también, escucharlos, interiorizarlos para exponerlos de forma franca hasta encontrar una solución en la medida de las posibilidades.

«Ahora que hago el recuento me convenzo de que fueron cinco años difíciles, porque comenzamos a hablar de las transformaciones y de la actualización de nuestro modelo económico. Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución influyeron en nuestras vidas. Discutimos disímiles temas, hicimos propuestas que modificaron proyectos, y hasta algunas decisiones también variaron luego de que los diputados expusieron con fundamento el criterio del pueblo.

agustina2«En el Parlamento a todos se nos escucha y se nos tiene en cuenta. Creo que aparece en oportunidades un concepto erróneo, y quienes ven la transmisión de las sesiones ordinarias de Asamblea -que se extienden durante varias horas- a veces pueden pensar que los diputados debaten poco, pero existen otros espacios donde hay intensas discusiones con la presencia de ministros, viceministros, directores nacionales, personas que deciden la política del país, la redacción de Leyes, y ahí siempre se escucha al diputado.

«Estos debates previos a exponerse un tema en la Asamblea, como han sido, por ejemplo, los referidos al tema de la Atención a la población, son sumamente ricos. Lástima que no lleguen a la gente con la misma intensidad, diversidad de criterios y la polémica que generan estos temas. Pero de lo que debe estar segura la población es que los diputados tienen voz, y es la voz de mi pueblo, de nuestro pueblo en el gobierno del país, que siempre se escuchará porque de ahí depende la sostenibilidad de nuestra Revolución y del Sistema Político Cubano».

-Toma posesión una nueva Asamblea Nacional del Poder Popular, y registra como nunca antes en su composición una amplia representación de mujeres, jóvenes, negros y mestizos. ¿Qué opinión le merece la materialización de esta política en el máximo órgano de poder del Estado?

-Es la mejor muestra de la justeza y la transparencia con que la máxima dirección del país desea poner en vigor el enunciado de nuestra Constitución de hacer una República con todos y para el bien de todos, donde no se excluya al ser humano por ser mujer y sobre todo, por el color de la piel, un tema que cobra plena vigencia en el mundo de hoy y por el cual se nos trata de confundir.

«Esa es una política que se debe consolidar cada vez con mayor inteligencia, ya en la séptima legislatura se apreció un incremento de la presencia de la mujer, incluso en el Consejo de Estado estuvo bien representada la mujer y no es que queramos ahora sentirnos superiores, no, es que nos corresponde ocupar el lugar que hoy merecemos porque nos hemos preparado para ello a lo largo de estos 55 años de Revolución. Pero todavía falta, y ahora hay posibilidades reales y objetivas de que se materialice aún más esta política.

«También es un asunto apasionante darle protagonismo a la nueva generación. La cantidad de jóvenes que hoy tienen responsabilidades, e incluso, fueron electos diputados y delegados provinciales, no debe asombrarnos, porque ellos significan la continuidad. Cuando los jóvenes respetan de dónde vinieron, imprimen frescura a lo que hacen, deciden y lo hacen bien o mejor que nosotros, me lleno de orgullo.

«En sus manos está llevar adelante nuestra obra, la de Fidel, Raúl, Almeida, Vilma y Celia, y muchos otros cubanos y cubanas extraordinarios. Estoy convencida de que sabrán escribir una hermosa historia para la Patria».

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