Nos dicen CUBA

Pero ahora que la ventisca se fue hasta próximos tiempos, y que el mar se ha vuelto hipócrita luciendo el más fantástico azul, volvemos ante la ventana del mundo con nuestros techos raídos y los jardines secos.

Vivimos la hora del asombro tras el golpe desconcertante en el rostro de ron, alegría y talento, pero, si lo peor de los vientos y las aguas ya pasó, entonces nos queda el tiempo infinito para levantar y otra vez soñar.

Ahora, los de esta Isla de rumba y crucifijo, nos disponemos para juntar las manos mirando a la tierra:

 

Pide junto a nosotros:

Un silencio por los que lo perdieron todo,

Un rezo por los que aún no calman su llanto,

Un premio por los que persisten en el chiste en vez del lamento,

un ánimo por Cuba y por sus muchos hijos buenos que siempre esperan de ella nada más que el simple beso,

Un abrazo por los que salvan la flor.

Un deseo de paz y descanso para los que se nos fueron en la noche de los malos aires…

Y SEGUIMOS.

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