Doña Leonor, madre amorosa y amadísima
Que Martí amó inmensamente a su madre, que la ternura que colmaba su alma la heredó de Doña Leonor, que todos sus pensamientos, los más puros y hasta los hostiles, los dedicaba a ella, nadie lo duda. Para el Apóstol, no existió mujer más íntegra, valiente, con la cuota justa de sensibilidad e ímpetu, que su amantísima progenitora, a quien dedicara sus primeras inspiraciones poéticas.


Hace algún tiempo hice una encuesta semiestandarizada, en atrevida provocación a un notable grupo de personas y con sanas pretensiones de acercarme a un tímido modelo cualitativo de virtud, en belleza humana.
Lo llamaron El Mayor, El Bayardo, El diamante con alma de beso. Bajo esos apelativos ha trascendido a nuestros días quien, con toda razón, es el hijo dilecto del Camagüey, y a la distancia de 140 años continúa cabalgando en la llanura.
Lejos estaba el capitán Diego de Losada y sus aviesos conquistadores, de advertir la resistencia que los indios Caracas le tributarían al llegar al lugar donde Francisco Fajardo, poco antes, y en ambiente aparentemente apacible, había fundado el hato que bautizó con su propio nombre.
El libro Televisión: ¿Ángel o demonio? escrito por la periodista, investigadora, y creadora radial Josefa Bracero Torres, fue presentado, este jueves, en la Sala Villena de la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC) junto a un grupo de prestigiosas figuras de la radio y televisión cubanas.