Por una radiodifusión a la altura de nuestros tiempos
Aunque cada año la tecnología vaya dejando su impronta y desarrollo en nuestro universo vertiginoso, los seres humanos aún siguen manteniendo su preferencia por la radio, un dispositivo pretérito cuyas ventajas aportan un entusiasmo inconmensurable gracias que brinda “sonidos para ver”, como dijera un programa nacional, a través de una atractiva complicidad que se ha logrado imponer a su tiempo.


En noviembre del año 2020, de 9 de la mañana a 1 de la tarde (ahora comienza al acabar la conferencia del Dr. Duran sobre la Covid-19 y llega hasta las 12 del día) comenzó con un nuevo formato un proyecto de Ángel Manuel Pérez y Rosalía Arnáez González, quienes se distribuyen los temas y seleccionan la música.
Suele ser no más que una noticia anual, en ocasiones llamativa y hasta regocijante según la empatía con quien se haya agraciado, raras veces realmente comprendida… mucho depende del imaginario y este, de la promoción, que sabemos que, a su vez, tanto obedece no siempre con justicia, a la función desarrollada por la que se deviene acreedor.
A través de las páginas de sus obras, vivimos los medios desde adentro; en particular, la radio. Eso solo se logra cuando hay un conocimiento profundo sedimentado durante años de cotidianidad en cada medio, además de un rastreo de investigación que, sobre rieles científicos, encauce a mejor fortuna la base empírica acumulada.