Nuestros 15N: Para la normalidad, la niñez, la nación
El 15 de noviembre será como un parteaguas para los cubanos entre el dolor y la esperanza. Hemos vivido meses (casi dos años) muy duros, de enfrentamiento a una pandemia devastadora, de sobreponernos a las penurias provocadas por el efecto combinado de la crisis económica mundial y el bloqueo recrudecido por la anterior administración estadounidense y sostenido oportunistamente por los actuales gobernantes de ese país.


El cáncer de mama causa unas 100 mil muertes anuales cada año en América, por ello el llamado hoy es a la detección temprana, con motivo del Día Mundial de la lucha contra esa enfermedad.
Todas las ofensivas que prepara contra Cuba el imperio yanqui, disfrazado de «hombres y mujeres libres», son emboscadas de provocaciones infectadas con golpismo rancio y prédicas criminales.
Las guerras no son lechos de rosas, sean cuales sean: las de plomo o las de tinta. El peor de sus saldos son las víctimas, que terminan sangrando o muertas, en las primeras, y rotas por dentro en las segundas. Hoy arremeten contra Cuba, como antes ocurrió en muchas latitudes, donde la receta de plomo y pólvora terminó por ser la terrible sombra para pueblos que nunca más han sido los mismos.
«(…) cuando se tiene los ojos fijos en lo alto, ni zarzas ni guijarros distraen al viajero de su camino; los ideales enérgicos y consagraciones fervientes no se merman en un ánimo sincero por las contrariedades de la vida.» José Martí