MONÓLOGO: “Yo sí sé”
Compadre!. Que el mundo está al revés, sí, claro, lo sé. Que la culpa es de los ricos. Sí, lo sé. Que los pobres no luchan lo suficiente. Sí, lo sé.
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Compadre!. Que el mundo está al revés, sí, claro, lo sé. Que la culpa es de los ricos. Sí, lo sé. Que los pobres no luchan lo suficiente. Sí, lo sé.
Si queremos ser verdaderamente objetivos, hay que reconocer que Estados Unidos es una gran potencia, sobre todo militar y, con razón, se debe calificar como un imperio, sin dudas el más poderoso de la historia. Por supuesto, no descubro nada nuevo a estas alturas, sin embargo, creo que lo apuntado va más allá del simple enunciado, y hace que lo califiquemos como un azote o una pandemia que sufre la humanidad desde que, como parto anómalo, nació allá por 1776 para hacerle la vida insoportable al mundo mediante sus intervenciones militares, injerencias, abusos, robos, chantajes, usurpaciones, manipulaciones de sus medios de comunicación con miles de mensajes tóxicos y el uso de la guerra como arma predilecta. Es como una ansiedad perversa por el dominio total de vidas y recursos, suplantando la persuasión por bombas, el respeto entre las naciones por la injerencia, y la paz por la guerra.
En primer lugar debo aclarar que la fakecracia, que forma parte del título, es una muy atinada palabra de nuestro gran amigo Frei Betto, para calificar el terrible daño que ocasiona a la humanidad el mal uso de las redes sociales con fines tan malévolos como enfermar las mentes de unos 5 mil millones, con representación de una mayoría de jóvenes, siendo el odio a ultranza el germen portador de tal pandemia.
“El tigre regresa agazapado: no se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima”. Esta idea de nuestro Maestro Martí la traigo a colación cuando, al analizar someramente la situación de guerras que tiene tan preocupada a la humanidad, nos damos cuenta muy fácilmente del objetivo supremo de los poderosos de hoy: entrar en la escena de guerra agazapados, con armas poderosas al hombro para ofrecerlas “desinteresadamente”, uno de los países beligerantes incluso agradece la ayuda en armas, porque aún está adormecido, y no se percata de que el tigre, lo que realmente quiere pará sí es poseer sus recursos; pero cuando reacciona ya es tarde, el tigre le fue encima sin remedio.
Alguien dijo que no hay nada más parecido en Estados Unidos que un demócrata y un republicano. Naturalmente, porque ambos pertenecen al mismo nido de víboras que solo conocen de su salvaje ambición a costa del resto del mundo, porque, en suma, son hijos del mismo sistema de dominación a ultranza sin importar los que sufren y hasta mueren a consecuencia de sus codiciosos objetivos.