Cuba, Fidel y el Día Internacional de la Infancia
José Martí en 1889 calificó, en la introducción de la revista La Edad de Oro, a los niños como la esperanza del mundo. También planteó importantes consideraciones acerca de cómo debían ser atendidos y la labor que debía realizarse para lograr su adecuada formación.


Como expliqué en dos entregas anteriores, les hablé a nuestros muchachos (as) acerca de temas que caracterizaron a nuestra Cuba en aquellos períodos previos a la Revolución de 1959.
Acerca del pasado en Cuba antes del triunfo revolucionario les hablé a mis muchachas y muchachos, brindándoles una muy apretada síntesis de lo que éramos en aquella etapa, caracterizados como una verdadera neo colonia yanqui.
Lo hago, con el permiso de nuestra juventud, que admiro y respeto y, además, porque soy totalmente convencido que es imprescindible asomarnos al pasado de nuestra Isla rebelde para comprobar cómo era aquella etapa tenebrosa y cruel que les tocó vivir a personas como yo que pronto llegarán a las 8 décadas de vida.
Desde el 21 de mayo de 1953 un singular busto de José Martí se localiza en la cima del Pico Real del Turquino, a 1974 metros sobre el nivel del mar. Allí también se puede apreciar una frase de gran significación expuesta por Martí en la carta que le escribió a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal, el 25 de marzo de 1895, en la que le señaló: