Fidel ante los estudiantes
Depositarios de su doctrina, discípulos de su elocuencia, los cubanos asumimos como nuestra aquella voz en cuyo tono se mezclaban los de nuestras emociones. El 17 de noviembre de 2005, Fidel Castro pronunció en el Aula Magna de la Universidad de La Habana un discurso memorable. Aquel día, reverberaron en sus palabras sentimientos que iban de la convocatoria a la cautela hasta la advertencia premonitoria.


Es algo tan tenebroso que parece absurdo o irreal para cualquier persona con un mínimo de sentido común y honestidad. En el país más poderoso se mueven poderosas fuerzas dentro de las esferas de gobierno y dueños del gran capital, y como siempre sucede en Estados Unidos, se crean grupos que llegan, incluso, a dentelladas por poseer el don del dominio total y absoluto, tanto de su nación como de todo el orbe.
El sitio digital Miami Diario reveló que un reciente estudio de la Web inmobiliaria Apartment List arrojó que entre las grandes metrópolis de Estados Unidos, el Condado Miami Dade ocupa el primer lugar entre los 100 territorios con más inquilinos agobiados por los costos de la vivienda.
Esto es cosa del diablo, dijo uno de los supervivientes de la reciente matanza ejecutada en una Iglesia de un perdido pueblo rural de Texas.
Mientras Estados Unidos persiste en su fallida y obsoleta política hacia Cuba, el pueblo norteamericano mantiene su interés de incentivar las relaciones entre las dos naciones. Es así que por estos días en La Habana médicos cubanos y estadounidenses han intercambiado criterios y experiencias sobre la urología.