Sufre más quien se va
Hace rato salí de mi pueblito. Fue un salto desde Pinar del Río hasta La Habana, un tramo de unos ciento veintiséis kilómetros aproximadamente. Lo hice por una cuestión de superación profesional, y luego se convirtió en algo personal. Por todo lo que ha llevado ser un pinareño radicado, alquilado en la capital cubana, me he convertido en un extranjero nacional.


Al hablar de contenidos virales en Internet, rápidamente se puede pensar que lo que más llama la atención son los videos graciosos de mascotas, contenido sexual o sensual. Sin embargo, no tiene por qué ser así.
Una juez estadounidense dictaminó este jueves que la red social Twitter puede avanzar en su demanda contra el Gobierno de Estados Unidos para que las empresas tecnológicas puedan revelar públicamente las peticiones de vigilancia que reciben del Ejecutivo estadounidense.
La Casa Blanca tiene una cuenta oficial en español en Twitter, donde además de escribir poco, lo hace con faltas de ortografía y de sintaxis, como si los administradores utilizaran un traductor automático y no se tomaran la molestia de adaptar las oraciones a este idioma.
En la Generación del 30 sus compañeros le conocían como El Flaco. Al principio, cuando niño, era solo Raulito. Luego, en el colegio, le llamaban simplemente Roa. Ya en la universidad sus condiscípulos lo recordaban muy parecido al autorretrato que él mismo le describió una vez a un periodista: larguirucho, flaco, intranquilo, boquigrande, orejudo, ojillos soñadores con relumbres de ardilla, a veces melancólico, jocundo casi siempre, lenguaraz a toda hora y más peludo que un hippie.