Del Caribe, de Cuba. Una aproximación (IX)
A pesar de numerosas regulaciones, pero aplicando siempre la selectividad en lo que al robo de cerebros se refiere, los gobiernos europeos vieron crecer, por conveniencia propia, una cuantiosa emigración de seres humanos del llamado Tercer Mundo. Esta emigración busca fuentes de trabajo que, en cambio, no son ocupadas por los propios europeos.


La inmigración, explotación, opresión, desalojo y repatriación de los braceros antillanos fue, en la práctica, una variante caribeño-latinoamericana de los rasgos característicos de una «acumulación originaria» para el desarrollo del latifundismo y de la naciente industria capitalista de un país como Cuba, atrasado, monoproductor y subdesarrollado.
Al culminar la Primera Guerra Mundial, países como Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana estaban bajo el dominio de los Estados Unidos, que incluía las finanzas, el comercio y la política. El 31 de marzo de 1917 dicho país compró a Dinamarca las islas caribeñas Santo Tomás, Santa Cruz y San Juan, en veinticinco millones de dólares.41
El sentimiento de temor prevalece en 76 por ciento de los mexicanos, quienes consideran que la seguridad en las redes sociales es nula o débil, de acuerdo con una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE).
Como obra monumental catalogó el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez el libro «De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial», un volumen que recoge importantes hechos ocurridos en esa área geográfica hasta el triunfo de la Revolución cubana.