La cueva en desbarajuste

En el exterior de la cueva todo es dantesco: guerras, amenazas, bombardeos, falsedades, hipocrecía, abusos a la dignidad de los pueblos, secuestro a presidente constitucional de una nación,  acciones de guapería internacional,  derechos inalienables aplastados con las botas de un súper gobernante que dice ser dueño de vidas y haciendas, arrebatos y locuras por desear, para sí, como un niño burguesito y malcriado, a naciones enteras como Canadá, y Groenlandía, pero acariciando también la idea de  poseer  a Venezuela, sin subestimar la idea de  hacer lo mismo con México y Cuba.

Naturalmente, faltarían decenas y decenas de ejemplos de tal mundo exterior que sufre tanta maldad, y lo más increíble, con la indiferencia de muchos dirigentes de naciones que no adoptan un partido para no comprometerse con las salvajadas del norte.

Hay algo más verdaderamente bochornoso: son los que acompañan al monstruo a pesar de ser conscientes de sus desmanes y crímenes hasta de lesa humanidad, y otros muchos que prefieren la cama y el sillón, al decir de Silvio Rodríguez, es decir,  el reposo y la indolencia como atributos típicos de la cobardía. No les importa que ya se cuenten por cientos o miles los niños que han muerto bajo las bombas, y apuestan al emperador, rezos y plegarias por medio, para justificar su abyección.

Debo confesar que, en ocasiones, veo algo semejante a una película de ficción, donde todo es espanto, terror, sangre, destrucción, sufrimientos sin par, agonía de millones de seres, muertes bajo las bombas, o bajo los derrumbes.  Horror inaudito por la muerte violenta de niños, mujeres, ancianos…en fin, pero lo más inquietante es comprobar que la realidad se nos presenta como hija real de la ficción descrita.

Y lo más enajenante y cruel es que tanto dolor y martirio por las salvajadas imperiales y de sus acólitos, se gestan en salones refrigerados, brindis con bebidas de la gran aristocracia, apretones de manos manchadas de sangre inocente, palabritas y frases edulcoradas para quedar bien con el anfitrión y, no podía faltar, discursos ampulosos e hipócritas que utilizan la fórmula comunicacional de decir y no decir, de la ambigüedad, y el cinismo de telón de fondo. Y es que hasta insultan a los religiosos honestos, porque habitualmente gustan de invocar a Dios en los discursos como para hacerlo partícipe de ideas malsanas contra la humanidad.

Y ante el cuadro tan inquietante que vivimos, dado los extremos peligros de más muertes y destrucción, se erige la repugnante figura de uno de los ejecutores del terror. Este señor Trump, presidente del imperio, actuando de la manera más impúdica y bochornosa, es el mismo que ha sido acusado de unos 34 cargos pero hasta el momento sin desenlace, aunque parezca increíble, y muy variadas acusaciones, entre ellas: falsificación de registros comerciales; conspiración para obstruir la justicia; conspiración y obstrucción de procedimiento oficial en el caso de asalto al Capitolio, y muchos cargos más.

Pero ahí está, haciendo daño a esta humanidad con sus caprichos de guerras, intervenciones, aranceles, pero además, decisiones que ya manchan a su propia nación, como secuestrar a un presidente y su esposa, llevarlos a juicio  en EE.UU.,; intentar adueñarse de países enteros como Canadá y Groenlandia;  implosionar por enormes penurias al pueblo cubano, de manera tal que le permita volver al pasado en su condición de colonia o protectorado yanqui.

Y así las cosas, al concluir el festín de las bestias vestidas con cuello blanco, mencionan a Dios para que los ayude en sus desmanes y crímenes;  se marchan raudos en sus aviones particulares, para continuar con su democracia y respeto a los derechos humanos a partir de su interpretación personal, no otra que la manera de seguir explotando a sus propios pueblos y recibir la bendición del emperador de turno.

Todo este panorama dantesco no es ficción, es pura realidad, estamos abocados a una guerra sin retorno a la normalidad. Pero algo, por supuesto, también muy alarmante es comprobar cómo en paralelo con los sufrimientos sin par, pues en este mundo, por evasión o por plena conciencia, muchos  viran la espalda, no quieren ver para ni siquiera inquietarse.

Es entonces cuando los medios de comunicación de los grandes explotadores se ceban en las mentiras, la distorsión, no solo para defender los intereses más espurios, sino además, para mantener a las personas entretenidas en estupideces, chismes de alcoba, infidelidades de famosos, y hasta utilizar  niños en situaciones de verdadero horror, sin prescindir, por supuesto,  del  sexo, en videos, que solo lo utilizan como tema único para ganar a grandes masas, sobre todo jóvenes y, por supuesto, eluden lograr obras de verdadero valor artístico que sirvan de homenaje a la paz, el amor hermoso entre parejas, pero sin abrazar la vulgaridad, también la naturaleza que grita por el cambio climático…en fin.

El ser humano no puede ya, a estas alturas, ser indolente y evasivo ante tanta maldad, porque tal actitud solo conduce a la aniquilación de la humanidad. Sería, en suma, la destrucción de la vida, la incapacidad para lograr algo positivo para el mundo, la renuncia a algo tan maravilloso como ver crecer a un niño; la ausencia del arte con todas sus manifestaciones, y hasta el empeño en construir un mundo de paz.

Ese es el cuadro infernal, si no luchamos todos por un mundo más justo, cada quien con sus propias posibilidades. Con frecuencia viene a mi mente lo que afirmaba el célebre revolucionario mexicano Emiliano Zapata:”Los que quieran ser águila que vuele; los que quieran ser gusanos que se arrastren, pero que después no griten cuando los aplasten”

Que nadie se deje engañar ante la supuesta imposibilidad de ser, sencillamente, buenos y fraternales “porque el enemigo es muy poderoso

¡FALSO, SÍ SE PUEDE!. Lo que no se puede ni debe es vivir en rebaño, sin libertad.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay hombres que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”

Bertold Brecht

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *