Primero de Mayo: alegría en Cuba, contrastes en el mundo

Millones de personas colman las calles en muchas ciudades del mundo para exigir respeto a sus derechos laborales, salarios dignos, empleos y mejores condiciones de vida, ante una fiebre neoliberal que amenaza con echar por tierra las condiciones de los trabajadores y borrar conquistas logradas con décadas de luchas y enormes sacrificios.

En América Latina y el Caribe la situación es compleja, sobre todo en varios países progresistas que están bajo el fuego de la derecha conservadora, que amenaza con desmontar los derechos laborales conquistados por hombres y mujeres generosos.  

Tal es el caso de Brasil, donde sindicatos y organizaciones sociales protagonizan una cerrada defensa de la presidenta Dilma Rousseff y de la democracia, contra un golpe de Estado parlamentario impulsado por políticos corruptos y las grandes corporaciones, nacionales y transnacionales, ávidas por controlar las enormes riquezas del gigante sudamericano, entre ellas sus reservas de agua y de energéticos.

Por otro lado, en Venezuela intereses mezquinos encabezados por Estados Unidos utilizan a la mal llamada oposición para tratar de destruir a la Revolución Bolivariana y los programas que llevan salud, educación y vivienda a los sectores que gobiernos anteriores mantuvieron en el olvido.

Los trabajadores venezolanos están en las calles para demostrar su respaldo al presidente Nicolás Maduro y al pensamiento del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías.

En Argentina los principales sindicatos convocaron a realizar una protesta histórica contra la restauración neoliberal que lleva adelante el ejecutivo de Mauricio Macri, cuyo resultado se aprecia ya con la pérdida de decenas de miles de empleos y un acelerado crecimiento de la pobreza y la indigencia.

Mientras, en Colombia las marchas contarán con la presencia de obreros, estudiantes, campesinos, organizaciones indígenas y partidos políticos y el reclamo será alcanzar definitivamente la paz y enrumbar al país hacia la justicia social y la inclusión.

Al otro lado del mundo, en la Europa «culta y civilizada» las cosas no andan muy bien para los proletarios.

Reportes noticiosas llegados desde Francia indican que las movilizaciones con motivo del Día Internacional del Trabajo están centradas en el rechazo al proyecto de reforma laboral del gobierno de Francois Hollande.

Representantes de sindicatos, organizaciones estudiantiles, formaciones políticas como el Partido Comunista Francés y agrupaciones solidarias, marchan en diferentes ciudades del país con el fin de demandar la defensa de sus derechos.

Tras los enfrentamientos entre los movilizados y las fuerzas del orden en recientes manifestaciones para demandar la retirada del mencionado plan, las autoridades despliegan este 1 de mayo un amplio dispositivo de seguridad.

Al llamado de las principales organizaciones de estudiantes y de los sindicatos, miles de personas volvieron a tomar las calles para demandar la retirada definitiva del mencionado plan al opinar que perjudica los derechos de los trabajadores y beneficia al empresariado.

“Un Primero de Mayo casi sin sindicatos”, así tituló el diario español El Mundo un artículo, en el cual se afirma que “el Día de los Trabajadores pasa casi sin pena ni gloria. No hay una gran movilización, las manifestaciones son casi testimoniales y las palabras de los dirigentes apenas tienen eco social”.

El texto agrega que “esta casi desapercibida celebración del Primero de Mayo, con incidencia mínima en la opinión pública incluso en los años más duros de la crisis, es la constatación de la pérdida de influencia del sindicalismo en la sociedad española. El hecho es más difícil de entender cuando llevamos desde mayo de 2010 con el desempleo por encima del 20% y la situación laboral de muchos trabajadores no es la mejor de las posibles”.

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