La novela del aire: Hito mediático más allá de Cuba

Iniciaba junio de 1952, y comenzaba una segunda etapa de La novela del aire, ahora desde CMQ Radio, espacio que el día antes (31 de mayo de 1952) había concluido su primera etapa en RHC Cadena Azul (590 kcs), iniciada el 26 de mayo de 1941, siempre de lunes a sábado, a las 8.30 p.m.

Pero ese 31 de mayo, hubo que interrumplir la difusión de Bodas de Oro, novela ambientada en la Rusia zarista, porque su patrocinador y la mayoría de sus intérpretes emigraron a CMQ Radio, luego de haber conquistado los mayores índices de rating de los surveys realizados por la Asociación de Anunciantes de Cuba, la mayor cifra de honores de la crítica por su calidad artística y entre ellos, “la serie dramática más destacada” en 1943, 1947 y 1949, mención por Senda prohibida, premio de honor por Una sombra en mi destino, Incurable (que llegó a alcanzar los 38 puntos de rating) y La mentira, y múltiples premios para sus protagonistas. En 1941 y 1950 fue uno de los cuatro programas más escuchados de la planta.

Es este uno de los temas en que nuestra Mayra Cué deviene cita obligada, por sus aportes; por su parte, Ciro Bianchi (Juventud Rebelde, domingo 1 de abril de 2007) que llega a proponer antecedentes para la radio en Cuba desde 1919 sin negar su nacimiento que reconocemos en 1922, y el proceso que innovó esta “narrativa transformada y expandida primero por radio y luego por televisión”, lo remonta en Cuba a 1929, cuando en nuestra radio se oían versos y monólogos, y en 1931 algo muy parecido a una novela amorosa, obra de José Ángel Buesa, con lo que gana fuerza el radioteatro, con sus dramatizaciones, música y efectos sonoros, en estos inicios del que hoy llamamos lenguaje radial”; así como el santiaguero Félix B. Caignet quien, según recuerdos de los cuenteros populares en su niñez, introdujo el suspenso en un programa infantil que entonces escribía, para esperar al día siguiente cómo continuaría la narración, lo cual ya estaba antecedido por los folletines en la prensa escrita desde el siglo XVIII francés y en el XIX, en el mundo anglosajón.

Bianchi lo define como “género insólito, más dramático que narrativo, pues su forma elocutiva esencial era el diálogo y no la narración, demandaba el juego histriónico de voces moduladas, sin que por ello dejara de ser novela, acción más o menos lenta y más o menos amplia, contada no en pasado, sino en presente, y remite como antecedente la soap opera (“obras de jabón”, por destinarse a las amas de casa) estadounidense, producto radiofónico eficaz que pretendían lanzar en América Latina, a la que antes tendrian que llenar de aparatos receptores perfeccionados para garantizar la utilidad del negocio.

Sin embargo, las primeras soap opera que se reconocen son Painted Dreams (años 30) y Faraway Hill (1946), pero en Cuba, ya en 1934 Chan Li Po (de Caignet) originaría el primer largometraje de ficción cubano con sonido (La serpiente roja, 1937); nuestra radio comenzó adaptando grandes obras de la literatura universal, que fomentó el hábito de audiencia, y luego su continuidad al trasmitirse diario un acto de cada obra teatral, mientras incorporaba obras originales para la radio.

De 1937 datan las primeras radionovelas cubanas sentimentales de formato episódico, pero su modelo latino se estructura y expande la década siguiente, por el sistema radial habanero, y en 1938 CMQ Radio culmina el Concurso de la Novela Radial de Los Precios Fijos, patrocinado por esta homónima tienda de departamentos capitalina que elegía a los protagonistas de la primera novela romántica adaptada a nuestra radio, de donde oímos El hombre que yo maté, protagonizada por Elvira Cervera y dirigida por el publicista y ya famoso creador radial, Luis de Aragón Dulzaides, y se adaptan 24 horas en la vida de una mujer (Stefan Zweig, austriaco-británico), Tú eres la paz (Gregorio Martínez Sierra, español modernista), El hombre que yo amé (Edmund Rostand, neorromántico francés) y Cumbres Borrascosas (Emily Brönte, inglesa); el habanero Alejo Carpentier versiona novelas famosas para la radio y en un capítulo de una hora condensa La cartuja de Parma (Stendhal, francés), Quo Vadis (Henryk Sienkiewicz, Polonia) y Los cuatro jinetes del Apocalipsis (Vicente Blasco Ibáñez, español).

Desde 1941 se reconoce “la novela del corazón”, cuando RHC Cadena Azul inicia La novela del aire al trasmitir Por la ciudad rueda un grito, de Reynaldo López del Rincón, que hasta entonces había adaptado grandes novelas, pero quien ya en agosto de 1939 en La novela radial en (CMQ Radio), antecedente directo a La novela del aire, había estrenado su versión de Traición, del portugués Eduardo Zamacois; de Caignet, entre otras, El precio de una vida (1944), Peor que las víboras (1946) y El derecho de nacer (1948); la más larga de las novelas cubanas: fue El collar de lágrimas (Pepito Sánchez Arcilla, 1945, 965 capítulos).

En 1946 se trasmitían entre 25 y 30 novelas diariamente en Cuba, adecuado al 24 % de analfabetismo (años 50) sin acceso a las artes (Bianchi). Surgen otros escritores: Iris Dávila, Hilda Morales, Caridad Bravo Adams cuyo estilo se impuso en sus últimos 17 años y homenajeada en Caracas desde 1952, Dora Alonso, René Alouis, Aleida Amaya, cada uno con su estilo propio, que se oían en más de una decena de otros países por la potencia de los trasmisores de importantes cadenas, por grabaciones discos de bakelita y por versiones de sus guiones impresos. El 26 de mayo de 1943 lideraba nuestra radiofonía.

Inició en CMQ Radio, estrenando el 2 de junio de 1952 Estafa de amor, que en julio ya tenía 17 puntos de rating y tercer lugar en la programacion general, y repusieron El secreto de la solterona, de Eugenia Marlet, la adaptación más solicitada del quinquenio y se multiplicaba en Cuba y en las capitales de numerosos países latinoamericanos el gran caudal de creaciones de esta autora exclusiva de la jabonera Sabatés, entonces filial de la jabonera estadounidense Procter and Gamble, patrocinadora de este espacio desde sus orígenes, que comenzó a simultanear su sesión y horario de obras en CMQ con la novela Camay, de Unión Radio, y algunas se retrasmitían en las más importantes cadenas nacionales como Radio Progreso y Cadena Azul; 1953: Tu vida me pertenece, y Reina sin corona.

Justo las empresas propietarias de Unión Radio y CMQ Radio son las que inician la televisión en Cuba, y tres años después CMQ consideraba La novela del aire el más importante espacio radial de su planta insigne, mientras Cadena Azul brindaba música antes de emitir los partidos de béisbol. 1954: Rebeca, Una sombra entre los dos, Con el alma dormida, Corazón Salvaje, La otra, y Más fuerte que el odio; 1955: Águilas del aire (o Águilas del sol), y Los hermanos Karamazov.

Escuchando las radionovelas una de las imagenes más comunes en los hogares de la década de los años 30 y 40

Nuestra radio nutría a nuestra televisión, pero pronto el video y la multiplicación de las televisoras ya con tres potentes cadenas nacionales, ganaron el liderazgo de las audiencias de la radiofonía. Mientras estrenaba Flor salvaje, La novela del aire ya perdiéndose entre las 3 y las 4 de la tarde pues su media hora nocturna ya era de la televisión al necesitar reducir gastos, el 30 de junio de 1958, cesó su transmisión y se divulgó su fin, aunque en la radio se mantenía como el de mayor audiencia.

La novela del aire ha quedado como uno de los espacios más notorios del género, auténtico paradigma de nuestra novelística sentimental, con sus originales o versiones, su concepción literaria y sicología, hito de la radiofonía cubana. Sus cientos de gloriosos y populares artistas, llenaron la era del predominio radial, llevada a las más importantes radioemisoras de la región, donde replicaban la denominación original del espacio, sus obras y autores, repitiendo sus éxitos. Por ejemplo en Venezuela, de 1953 a 1954, el Ministerio de Comunicaciones llegó a multar a Radio Caracas con 500 bolívares al omitir las correcciones indicadas por la Comisión Nacional, en el capítulo de La Mentira, emisora en que Néstor de Barbosa protagonizaba La novela del aire, espacio de mayor audiencia, con dramatizados televisivos cubanos como Ciclorama, Tensión y Anecdotario.

Es cierto: por su continuidad en el éter y sus aportes al modelo de la radionovela sentimental latina creado en Cuba, La novela del aire devino hito mediático y legado en la memoria afectiva del imaginario popular latinoamericano.

Autor

  • Dr. C. Avelino Víctor Couceiro Rodríguez

    (La Habana, 1957) Licenciado en Historia del Arte (1982) y Licenciado en Historia General (1986), Técnico Medio Superior en Arqueología (1984) y Técnico Medio Superior en Museología (1985), Doctor en Ciencias sobre Arte (2001) y Máster en Antropología con Mención en Antropología Sociocultural(2001), Diplomado en Historia General Contemporánea (2006), Profesor Titular de la Universidad de La Habana (2002) e Investigador Titular (Ministerio de Cultura y Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente, 2004).

Un comentario en «La novela del aire: Hito mediático más allá de Cuba»

  1. La Novela del Aire era la novela favorita de mi madre.
    «Se abren las paginas sonoras de La Novela del Aire para brindar a ustedes la emocion y el romance de cada capitulo».
    Por curiosidad, que pieza se tocaba como musica de fondo?

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