#CubaRadio93: Radio Progreso, CMBC, 50 kilowatts de potencia

Ahí comenzaron los grandes programas de música; entre otros: La pausa que refresca con Olga Choréns y Tony Álvarez, quienes eran un matrimonio de intérpretes de la música suramericana. El programa lo patrocinaba, por supuesto, la Coca-Cola.

 Esto nos hace recordar aquello de: se anuncia más que la Coca Cola y es más malo que Materva. Sin embargo, los de más famélicos bolsillos éramos aficionados a este refresco, por su precio, tamaño y sabor.  Ese programa contaba con mucha audiencia.

Luego  Olga y Tony, cambiaron el giro musical  y se dedicaron, sobre todo, a la música infantil.

A las siete de la tarde: Alegrías de Hatuey, un programa con la sonora matancera y Daniel Santos.  Por ahí desfilaron también, Mirta Silva, cantante puertorriqueña, Bienvenido  Granda y los solistas de la sonora, Celia Cruz, Rafael Sureda Surí, “Laíto” y Celio González. No debemos obviar al también popular cantante  colombiano Carlos Argentino.

Celia Cruz, antes había sido contratada por  Manolo Fernández, el dueño de esta emisora. En esos momentos  ella hacía un programa dedicado al folclor  afro, en Radio Suaritos.

Un compositor y cantante, también puertorriqueño, fue Bobby Capó, popularísimo entonces. Importante en la llegada a Cuba de múltiples boricuas. Recordamos también al bolerista argentino Leo Marini, al que algunos consideraban  italiano. Indudablemente descendiente de esa amplia colonia itálica, asentada en la zona suramericana.

El dominicano Alberto Beltrán, se hizo famoso  con su merengue  “El Negrito del Batey”, allá por el año 1955. Lo escuchábamos reiteradamente en los traganíqueles de la época. Un total éxito o un hit tremendo. Cuba era una plaza muy fuerte para músicos y cantantes vecinos.

 La Sonora tuvo tal “agarre” que contó con dos programas estelares en dos emisoras muy importantes:  la primera Radio Progreso del Centro Gallego, con su Alegrías de Hatuey;  y la CMQ, de Cascabeles Candado,  con su popular  “Mamacusa  Alambrito, la del alma grande y el cuerpo flaquito”, una jocosa para los que peinamos canas.  Esos programas exhibían una audiencia muy grande.

En esos años todas las programaciones se realizaban en vivo. La Sonora actuaba en Progreso de 7.00 a 7.25 p.m. En ese instante y de manera sincronizada, los músicos tomaban su Limosina, ubicaban el contrabajo, lo más engorroso, en el techo y ¡Allá va eso!,  el resto le correspondía al protagonista de esta etapa del proyecto, el chofer.

Tomaba por Amistad,  Malecón y La Rampa, frente al estudio 2 de la CMQ. Llegaban a las 7.50. Ya todo listo para ofrecer  la contagiosa  música de La Sonora Matancera.

Y ahora una pincelada para hablar de la Discoteca  de Progreso patrocinada por el cigarro Partagás: 

El animador de Alegrías de Hatuey  era un colega de apellido Jiménez y el locutor comercial  Pimentel Molina.  A su vez, de las dos discotecas Partagás,  el productor y también locutor – animador, Juan Manuel Tabares.  De esa época debemos recordar a una popular interprete puertorriqueña, Carmén Delia Dipiní.

Otro espacio de mucho peso en la audiencia de esta emisora, en esa fecha, fue el que perteneció a Nelo Sosa y su conjunto Colonial con Orlando Vallejo. Esta emisora era fundamentalmente musical. 

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