Una confesión de amor al programa “Juventud 2000”

Un programa matutino de alta audiencia que se trasmita de lunes a sábado, en vivo con dos horas y media de duración más el domingo grabado, por supuesto que, aunque la música a difundir constituya un motivo de atracción decisivo para nuestros oyentes, no obstante, es la magia alcanzada por la realización cotidiana del mismo en su conjunto, la que le otorga esa gran popularidad que lo distingue.

Y al contrario de los que opinan que un buen director de programas radiales es quien afirma “que se las sabe todas”, tengo la infinita satisfacción en reconocer que paulatinamente fuimos corrigiendo el tiro tanto por la experiencia devenida del colectivo como por la interacción cotidiana con los oyentes. Si bien en sentido general, el que nos escucha tiene que mostrarse atraído por nuestras propuestas musicales, a la vez este tiene que intuir la presencia explicita de una voluntad dirigida a complacerlo, pero que para nada se trata de la música que pone en su casa el vecino del barrio, sino que se parte desde una proyección estética que le permita crecer espiritualmente.

Y semejante actitud nos lleva al establecimiento de un rango de compromisos profesionales que inciden directamente en el clamor social del programa. Muestra de ello, es la merecida reverencia a lo mejor del patrimonio musical cubano a difundir, donde la calidad de los intérpretes- no importa si fueron famosos hace más de setenta u ochenta años o si resultan de los aclamados ahora mismo, hace que nada ni nadie puedan pagar el inmenso regocijo que significa homenajear con una diversa y cuidadosa selección de piezas, el orgullo por nuestra identidad nacional.

Por otra parte, Juventud 2000 se ha caracterizado por una esmerada producción musical foránea en donde la actualidad de las propuestas, representa la otra piedra angular de la merecida fama del espacio, pero también hay momentos designados para recrear aquellos valores del pasado que siempre se agradece volverlos a escuchar.

Entonces valga nuestro más sincero reconocimiento a Juan Carlos García del Vallin, su actual director, por sugerirnos siempre la inusitada amplitud y vigencia de la música que conforman la relación de éxitos en los Super de Juventud 2000. Sin embargo, otro complemento imprescindible para comprender cómo un programa musical se ha mantenido arriba durante tanto tiempo, hay que tener en cuenta la asentada presencia de su conductora habitual, Marta Verónica Marcer.

Además de dominar los requisitos profesionales que cualifican la alta categoría de su estelar desempeño, Marta es un ser humano que derrocha simpatía a partir del obsequioso corazón, esa que la ha convertido en La Voz Refrescante de Tus Mañanas. Por lo tanto, estamos en la obligación de reconocerle que en su profesión logra dominar como pocas, el don de la improvisación con una gracia tal que definitivamente, subyuga al oyente.

Del mismo modo, el programa se ha ido nutriendo de secciones que aportan la singular diversidad del espacio como son la cálida presencia de la periodista Sahily Tabares con los comentarios culturales del momento y la honrosa participación del Dr. Pedro Pablo Rodríguez con sus reflexiones en torno a la vida y obra del Apóstol en Nuestro José Martí.

Imposible de obviar en este apretado recuento, otros momentos muy seguidos por los oyentes como fueron a Pepe de Armas con Alguien pregunta por al igual que Nora García de Aniplant y sus consejos sabatinos de cómo atender nuestras mascotas. Al mismo tiempo, sin la decidida y confiable asistencia de operadores de sonido como Ramón Miranda y Justino Rodríguez, yo no me hubiera sentido tan protegido en lo relativo a evitar equivocarme con lo que no deba de salir al aire, similar perspectiva que agradezco a los oportunos puntos de vista ofrecidos por la asesora en aquel entonces, Mayra García.

Como se han percatado los oyentes habituales del programa, cuántos nombres nos faltan por mencionar, de aquellos tantos otros que aportaron lo suyo con acierto y pasión durante veinte años, pero sin lugar a dudas permanecen grabados en el pabellón de nuestros oídos agradecidos.

Obviamente, el programa bajo la dirección de Juan Carlos García del Vallin, ha sufrido las lógicas transformaciones atemperadas a las circunstancias de hoy en día para preservar su popularidad e incluso hasta ha logrado incrementarla entre nuestra audiencia.

Entonces, a modo de resumen, les pregunto si no he logrado exponerles argumentos convincentes como para justificar el porqué de haberme enamorado de Juventud 2000, razones por las cuales quiero desearle al programa y a su colectivo, lo mejor de la vida en su 35 Aniversario.

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