Juan Emilio Friguls, el decano de los periodistas cubanos

Juan Emilio Friguls me comentó que desde niño sintió atracción por la lectura de la prensa y los libros, sobre todo, aquellos referidos al periodismo.

«Hasta que no tuve unos quince años no me di cuenta que se presentaba un obstáculo para poder dedicarme al periodismo y es que en mi familia esperaban que continuara la tradición dentro de la vida de los negocios, del comercio, al igual que mis padres y mis tíos».

«Le señalé a mi padre que a mí lo que me gustaba era ser periodista y me dijo: Mira, vas a tener que ganarte el pan de cada día, pero trata de que no sea con el sudor de tu frente, sino que sea con el placer de tu frente. Le respondí: Perfectamente, el placer mío es ser periodista».

Usted perteneció al grupo que inauguró la Escuela de Periodismo en 1943. ¿Le fue fácil ingresar?

«Sí. Estaba graduado de bachiller con una buena formación académica y tuve la suerte de obtener el primer puesto entre los graduados en bachillerato. Recuerdo que el colegio de Periodistas y la Asociación de Reportes comenzaron a hacer una campaña de carácter político, porque la hija de Ramón Vasconcelos se había presentado y había obtenido el octavo lugar y eso lo divulgaron para demostrar que esa Escuela no iba a tener ningún favoritismo con nadie».

¿Cuándo comenzó oficialmente la primera Escuela de Periodismo de Cuba?

«El 6 de octubre de 1943, abrió sus puertas en la calle G, en el Vedado. Como dato curioso, la primera clase fue de Gramática, la dio Núñez Olano, poeta destacado, que, además, era redactor del periódico El Mundo. Esta promoción de la Escuela tuvo la suerte de tener como profesores a las plumas más relevantes del periodismo cubano. Por ejemplo, José Zacarías Tallet nos daba Historia de Cuba. Me había educado durante el bachillerato en las Escuelas Pías de La Habana, en los Padres Escolapios y, naturalmente, la historia, aunque sinceramente no se falseaba, tampoco tocaba el carácter imperialista de los Estados Unidos y lo que representaba la Enmienda Platt para Cuba».

«Tuvimos de profesores también a Ramón Vasconcelos; a Fernando de Ibarzábal. Nos daban clases diarias, de lunes a viernes, y la prueba de cómo había calado en los cincuenta alumnos la profesionalidad de esos profesores es que nos quedábamos muchas veces después de clases a conversar y a veces recibíamos más documentación, más enseñanza fuera del aula normal. Una de las cosas que más me llamó la atención en aquellos cuatro años fue como el grupo de profesores tenía ideología distinta y yo diría que hasta ética distinta, pero, a pesar de eso, se aprendía periodismo».

Una vez le escuché decir que además del profesorado, la primera promoción de la Escuela graduaba a profesionales que trazarían pautas en el quehacer periodístico del país. ¿A quiénes destacaría?

«Yo recuerdo que en la primera promoción alcanzó uno de los primeros puestos un periodista de una gran sencillez, sentido ético y profesional, que fue Evelio Tellería Toca.

Cuando llegó la hora de la graduación, a mí me señalaron para decir, en nombre de los alumnos, el discurso ritual que se hacía y yo traté con el claustro de profesores que fuera Tellería Toca el que pronunciara esas palabras, pero Tellería que era un hombre muy nervioso fue el primero que no aceptó hablar y menos presentarse en un escenario».

¿Por qué lo hizo?

«Pensaba que él se lo merecía más, yo llegaba a la Escuela a la 1:00 de la tarde en el automóvil de mi casa, bien almorzado. Evelio Tellería era profesor de una Escuela Pública, empezaba a las 8:00 de la mañana y estaba hasta las 12:30 del día. No tenía medios económicos y sin embargo ese joven nunca faltó a la Escuela. Tellería Toca puede darse el orgullo sano, profesional, de que ha escrito varios libros sobre periodismo y además está considerado dentro de los organismos de la CTC como el periodista que más conoció toda la historia laboral de nuestro país».

Usted es uno de los periodistas más jóvenes que tuvo la prensa cubana en la década del cuarenta. ¿Cuénteme sobre estos años?

«Cuando estaba en tercer año, el profesor Jiménez Perdomo – padre de Marta Jiménez Oropesa – dijo en una clase: Un buen periodista no es el que domina solamente la técnica sino también aquel que tiene un conocimiento especial en determinadas materias. Mi director, Santiago Claret, lleva tiempo buscando un periodista que haga diariamente comentarios socio-religiosos. No una crónica o una información para lectura de beaterías, sino que trate temas de carácter socio-religiosos comentando tanto lo nacional como lo extranjero».

«Le puse un telegrama a Santiago Claret. Al otro día, tenía la respuesta, citándome para las 5:00 de la tarde. Cuando entré al despacho vi. que yo le era totalmente desagradable. Parece que creía iba a recibir una persona de cincuenta o de cuarenta años y se encontró con un muchacho extremadamente joven».

Tengo entendido que el diario Información era el de mayor poder editorial, después de La Marina. ¿Cuáles eran los antecedentes de este señor Claret?

«Santiago Claret había fundado un periódico de cuatro páginas en Cienfuegos, con el cual tiene éxito, a tal punto que a mediados de los años cuarenta se establece en Información en la calle San Rafael, en La Habana. Esta publicación llegó a alcanzar una tirada los domingos de sesenta y cuatro páginas».

Friguls guarda intacta en su memoria el primer encuentro con el Señor Claret, Director de uno de los diarios más importantes de La Habana.

«Cuando le expliqué, más o menos, lo que podía hacer me envió a la Redacción para que hiciera un comentario de actualidad como si fuera a publicarse al día siguiente.

Hice el trabajo y me dice: – Sí, no está mal. Pero mire, dele una vuelta, cambie el lead y sobre este mísmo tema hágame otro-.Le hice el segundo y me dijo: – Sí, no está mal, pero mire a ver si puede hacer un esfuerzo y hágame otro más sobre este mismo tema. Cójale otra vuelta, usted sabrá, usted es alumno de periodismo.

¿Y por supuesto, lo hizo?

«De milagro, porque estuve a punto de coger la calle e irme y no sé que hubiera sido de mi destino profesional, pero me senté, le hice el tercer trabajo, se lo llevé y asómbrate, con lo que me dice: Los tres están bien. Yo lo que quise ver: primero, si usted tenía voluntad y segundo, si usted sabía darle la vuelta sobre el mismo tema, dígame ¿cuál de estos tres trabajos quiere usted que se publique mañana. Entonces para ser periodista tenías que tener un título, pero me dice: – No se ocupe que yo soluciono ese problema»

¿Pero no me ha dicho, de los tres trabajos que redactó con el mismo tema, ¿Cuál escogió?

«El que a mí me gustaba más, el primero que redacté. Y el día 14 de febrero de 1945, yo, enamorado de mi profesión, siempre recordaré, casi como símbolo de mi amor al periodismo, que mi primer artículo se publicó el Día de los Enamorados».

«Nunca olvidaré las recomendaciones que me hizo Claret: Óigame joven, usted puede escribir sobre cualquier tema de carácter socio-religioso siempre que tenga presente cuatro cosas. Primero: no me ataque a los comunistas, tienen un poder a través de las masas y de buenas a primeras le forman una huelga. Segundo: no se meta con los protestantes, no quiero divisiones en su sección de carácter religioso. Usted que tiene que tratar las cosas publicando a veces intereses de los protestantes, de los presbiterianos, de lo que sea. Tercero: no se meta con los judíos. Ellos son los que traen más anuncios porque tienen mucho dinero. Cuarto: cuando usted hable bien de algún trabajo periodístico, tiene que ser de mi periódico. ¿Entendido? «

Por supuesto de sus primeras experiencias como periodista guardó celosamente muchas anécdotas, Le pedí para este trabajo que se refiriera a una de ellas.

«A los pocos días de comenzar en Información, el director me manda a buscar. Cuando entré en el despacho veo que el hombre tiene una cara para asesinarme y dice: Sonrió y orientó: <> Salí en Información con mi caricatura hecha por Juan David, con la vecindad de Gastón Baquero, de Rafael Suárez Solís y una mano de gente importante de entonces. Era el dominio del tema»

Pero a pesar de haber ganado la confianza por su profesionalismo y seriedad, Juan Emilio Friguls solamente escribiría para el Periódico Información dos años. ¿Por qué?

«Eso es un proceso. El Diario de la Marina empieza a tener determinados celos y comienza para mí, en el año 1947, una verdadera invasión de gente para que pasara al Diario de la Marina, el más importante del país».

La Embajada Española, el padre Rubinos, que tenía un gran poder en el problema de la prensa; Gastón Baquero, que había pasado meses antes a jefe de Redacción del Diario de la Marina, trataron de convencerme. A mi padre, dentro de la vida industrial, le decían: ¿Por qué su hijo no va para el Diario de la Marina?. Varias gentes me aconsejaron: Mira Friguls, tu estás comenzando la carrera ahora, entrar en el Diario tiene cierto sentido consagratorio desde el punto de vista profesional, además, todo lo que está alrededor del Diario tiene determinado poder. Si la cogen contigo vas a tener obstáculos en tu carrera».

«Fui a ver a monseñor Eduardo Martínez Dalmau, que era el obispo de Cienfuegos y una especie de asesor, de consultor: Mire monseñor, me pasa esto. «Mira muchacho, vete a ver a la dirección del Diario y dile que tú agradeces profundamente su interés, pero pide tus condiciones. Pide pajaritos en el aire para que no te los den y entonces ya tú quedas bien».

Y él, joven al fin, puso sus condiciones. Todavía hoy Juan Emilio Friguls no puede evitar ruborizarse cuando refiere esta anécdota.

«Únicamente cuando uno es joven se atreve a determinadas cosas. Les dije: A mí me gustaría mucho venir aquí, pero yo quisiera que en la página tres apareciera el anuncio de mi entrada en el periódico con mi fotografía. Me miraron como diciendo éste está loco o qué es lo que le pasa, además, quiero un sueldo alto, porque no acepto botellas ni garrafones. ¿Qué más, muchacho?, me preguntaron.

«Tener la libertad e independencia para escribir como estoy haciendo en Información y una última cosa, que viniendo yo al Diario de la Marina, ustedes me permitan continuar mi columna en Información hasta que Claret consiga un sustituto porque yo estoy unido por lazos de gratitud a él y no lo voy a dejar de buenas a primeras».

¿Y lo aceptaron?

«Bueno, vamos a ver, me dijeron. El vamos a ver fueron dos días. Me llama Baquero y me dice: Hoy es tu santo, no, es el 24 de junio. Le respondí que sí: Comienzas a trabajar el 27 de junio con todo lo que tú pediste».

El Diario de la Marina del 27 de junio de 1947 tiene la fotografía de Juan Emilio Friguls y toda la biografía elaborada como alumno… y entró en El Diario y estuvo como mes y medio trabajando en Información.

Se aplicó al diario Información desde el 14 de febrero de 1945 hasta el 27 de junio de 1947 oficialmente. Este día comenzó en el Diario de la Marina, donde permaneció hasta el cierre del periódico, el 13 de mayo de 1961.

Colateralmente, estando en el periódico Información, llegó también a la radio. Era alumno de la Escuela de Periodismo. Gaspar Pumarejo creó el 6 de octubre de 1946 Unión Radio. Cuando se anunció por Pumarejo que iba a fundar una emisora y dentro de la misma transmitir un noticiero, hubo la lógica explosión de la gente para trabajar en Unión Radio. De cómo lo consiguió Friguls, comentó:

«Pumarejo, que era uno de los hombres con más chispa para quitarse problemas y conseguir lo que quería, se le ocurrió una cosa: Y entre esos cuatro estaban Evelio Tellería, dos compañeros que no se encuentran en Cuba y yo».

«Desde que comencé, hasta hoy, no he dejado de trabajar como periodista en la radio ni un día a pesar de todas las coyunturas de carácter social y político que ha habido en este país. En Unión Radio trabajo hasta que al triunfo de la Revolución la intervienen, junto al Canal 12 de la televisión a color, donde también laboraba».

Y en ese momento tampoco dejó de trabajar en radio. Aunque la mayoría de los periodistas que trabajaban en Unión Radio cesaron, él se mantuvo y pasó a la emisora de la CTC que estaba en el edificio que ocupó después la Central de Trabajadores de Cuba. Recuerdo que Orlando Fundora y Juan Emilio Friguls hacían un comentario de carácter internacional a las 11.00 de la mañana.

Sobre el proceso de cierre del Diario de la Marina en 1961, Friguls rebuscó en su memoria para decir:

«Me encontraba en Madrid y al regresar me llaman al despacho que antes ocupaba el director del periódico. Ahí estaba Armando Hart Dávalos, Ministro de Educación que era el interventor y me dice: – Tanto la gente del 26 de Julio como del 13 de Marzo (entonces no había Partido) nada más lo aceptan a usted para ocupar un cargo clave aquí dentro de la Imprenta Nacional.- Le dije que acababa de llegar de España y me habían informado que a varios periodistas los habían sacado del trabajo y yo era el decano provincial del Colegio de Periodistas. – Eso no es problema – me dice Hart -, usted tiene un cheque en blanco, puede, si lo cree conveniente, volverlos a poner en su trabajo, eso sí tienen que cobrar solamente el salario que aparece en los libros».

«Entonces un periodista aparecía con veintidós pesos a la semana, pero se hacía de cuatro y cinco mil pesos por las botellas y los garrafones. Eso fue también una de las bases por las cuales muchos periodistas se fueron no tanto del Diario como de otros periódicos».

«Estando en la Imprenta Nacional, Alejo Carpentier me llama y me dice: -Quiero que vayas a la  Editora Nacional y que seas el director de la Edición Juvenil.- Dígole: -Alejo, yo no conozco nada de problemas juveniles, yo no soy maestro».

Juan Emilio Friguls fue también un infatigable trabajador de Radio Habana Cuba en sus tiempos iniciales.

«Entro en Radio Habana Cuba para cubrir la sección cultural. Orlando Fundora está  ya de director. Ante algunos problemas que se presentan en el noticiero de la CMQ, me dijeron: – Tienes que ir como jefe de la emisión vespertina –  Me fui al noticiero. Después se crea la dirección famosa aquella central donde tú tenías que trabajar para la televisión y para algunas estaciones de radio y cuando se demuestra que no da grandes resultados me dieron a escoger para estar en alguno de los órganos.

Me dan a escoger entre la televisión o Radio Reloj. Antes, en 1968, Radio Reloj me había contratado. Lo hice para no perder mi vinculación con la radio. Redactaba un comentario internacional, tres veces a la semana. Reloj estaba en el edificio de Economía, Calle L, en el piso 12, y allí simplemente yo llegaba a entregar el trabajo y me iba. No vacilé. Comencé en Radio Reloj».

Después de sesenta años de ejercicio en el periodismo, para Juan Emilio Friguls existen cualidades consustanciales a un buen profesional. ¿Cuáles destacaría, por considerarlas imprescindibles?

«Primero, la lealtad a las concepciones ideológicas que tenga, eso es fundamental no solamente en un proceso como el nuestro, en cualquier parte del mundo. Si un periodista no es honesto con sus propias convicciones, difícilmente va a poder tener cierta influencia con el trabajo que hace. La otra, que el periodista tiene que estar las veinticuatro horas del día informándose y estudiando. Cuando no estás al día, no solamente de tu sector, sino de las cosas fundamentales que pasan en el mundo, difícilmente podrás informar».

Entre sus múltiples virtudes hay una que se le admira mucho. Después de casi cuarenta años de entrega usted exhibe con orgullo su condición de . ¿Qué le aporta esta emisora al periodismo cubano?

«Cualquier periodista que tenga verdadera vocación y desee ser un buen profesional, debe pasar por lo menos tres o cuatro meses por Radio Reloj, porque te da el poder de la síntesis y la inmediatez. Lo del poder de la síntesis en periodismo no es que un párrafo de quince palabras lo pongas en siete, sino que en esa síntesis tiene que estar todo lo fundamental de esa información y eso es lo difícil».

«Periodistas de gran prestigio reconocen dos cosas: -¿Qué trabajo me costó adaptarme a Radio Reloj?, pero, ¡cuánto agradezco que me enseñaron a hacer la síntesis y a tener inmediatez!. – Esas veinticuatro horas en el aire, no hay ningún centro periodístico que pueda superarlas en responsabilidad. Puede ser que una noticia que traes en inmediatez no se pueda publicar de momento por razones x, pero sí tienes que estar al tanto de conseguirla».

Sobre la locución que exige Radio Reloj, Friguls tiene un criterio importante.

«Pienso que no se valora muchas veces el papel de los locutores de Reloj; porque no se dan cuenta que eso es en vivo y a primera vista. Para mí, es una locución tan difícil que a veces he visto locutores con tremenda voz y magnífica dicción y sin embargo no han clasificado en Radio Reloj».

No puedo terminar este trabajo sin mencionar dos momentos muy importantes en la vida profesional de Juan Emilio Friguls. Es, quizás, uno de los pocos periodistas, fuera de Italia, que ha logrado entrevistar a dos Papas: a Pío XII, en 1950, y a Pablo VI, en 1968.

«Entre las numerosas entrevistas que dejaron en mí mayor huella en la memoria está la realizada el 20 de julio de 1950 al Papa Pío XII, en la residencia pontificia de verano de Castelgandolfo. Eran tiempos en que aún el protocolo vigente en la Santa Sede era estricto, y una audiencia papal a un periodista en plan profesional era casi inimaginable. La amistad personal del embajador de Cuba en aquel año, Alfonso Forcade y de su esposa Chon Tejera (dirigente de la Acción Católica Cubana), más la coincidencia de representar yo al Diario de la Marina, considerado como vocero de la Iglesia pese a su conservadurismo, facilitaron la entrevista de veinte minutos que nos concedió Pío XII. Habló en un español fluido, pero con ligero acento argentino, debido posiblemente a su estancia en Buenos Aires en calidad de Legado Pontificio».

«Aunque breve y sin ninguna trascendencia informativa esta audiencia fue divulgada por las agencias cablegráficas solamente».

«Años después, en julio de 1968, durante el Congreso Eucarístico Internacional de Bogotá, nos fue posible también mantener con el Papa Paulo VI un breve diálogo, el día de su encuentro con los campesinos, aunque en esta ocasión fue difundida en La Habana».

Entre sus mayores satisfacciones como reportero de Radio Reloj, tuvo la suerte de vivir la época en que se producen dos hechos históricos que ha podido cubrir y transmitir para Radio Reloj.

«En enero de 1998 se realiza la primera visita de un Papa a Cuba, con la llegada de Juan Pablo II. Y con motivo de la IX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, nos visitaron los reyes de España, Juan Carlos I y doña Sofía. También era la primera vez que un soberano de España visitaba la Isla»

Este hombre sencillo, trabajador de la prensa en activo, que confiesa ser «un periodista feliz» acumula en su andar de futuro, con sus bien llevados y fructíferos 87 años, múltiples condecoraciones, entre ellas, La Medalla Alejo Carpentier, otorgada por el Consejo de Estado de Cuba; el Premio Nacional de Periodismo José Martí y el Premio Nacional de Radio por la obra de la vida; el Premio Nacional de Periodismo cultural; la Orden de la Cultura de Polonia y el Caracol de Honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

NOTAS:

Juan Emilio Friguls Ferrer: Destacado periodista de amplia trayectoria en periódicos, emisoras radiales y canales de TV. Reportero por excelencia. Nació en La Habana, el 3 de agosto de 1919. Comenzó a trabajar en Información, luego en Bohemia. Corresponsal en Cuba de la National Catholic Welfare Conferencia de Washington. Redactor de Diario de la Marina y reportero de Unión Radio. Obtuvo el Premio Enrique José Varona.  Tras el triunfo de la Revolución trabaja en Radio Reloj y colabora en numerosas publicaciones. Fue Decano del Colegio Provincial de Periodistas en 1959-1960. Nominado al Premio Príncipe de Asturias.

Es reconocido con: la Distinción por la Cultura Nacional, Distinción Raúl Gómez García, Medalla Alejo Carpentier, Machete de Máximo Gómez, Orden de la Cultura Polaca, Premio José A. Fernández de Castro, Diploma de Honor Gran Teatro de La Habana, Placa Dorada Juan C. Nápoles Fajardo, Premio por la Promoción Cultural Cubana y La Giraldilla de la Ciudad de La Habana. Premio Nacional de Periodismo, 1997.

 

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