Antonio Lloga Simón: Estreché sus manos muchas veces

Estoy de acuerdo con Reynaldo. Sólo discrepo cuando afirma que a este hombre se le debe un capítulo en la historia de la Radio Cubana.

Porque la vida de Antonio Lloga Simón es en sí misma una historia, que comienza cuando apenas con quince años forma un cuadro de declamación con sus alumnos, en la escuelita del territorio occidental de San Antonio de Río Blanco, hasta que la muerte le juega una mala pasada el 5 de Septiembre de 1977. Precisamente, en ese momento, se aplica a la adaptación de una de sus novelas, para recrear la zarzuela Lola Kindelán, sobre los famosos carnavales santiagueros.

De sus casi cincuenta y seis años de existencia, cuarenta lo hacen transitar por los senderos del arte y la cultura desde que, con sólo dieciséis años, se sitúa ante un micrófono en la emisora habanera CMCH, como locutor y actor.

A partir de ese momento, la Radio no tiene secretos para él. RHC Cadena Azul, Radio Progreso, Cadena Oriental de Radio, CMKH Y CMKS de Guantánamo y la CMKG de Las Tunas.

Desde la CMKC de Santiago de Cuba hace valiosos aportes al desarrollo de la Radio del país, con su vastísima obra dramática, a la que se une el mérito de haber creado el primer noticiario infantil en 1968 y utilizar las voces de sus hijos Carlos, Gustavo y Scherezade, entre otros. Refiere Carmen Solar que este programa sirve de base para crear más adelante en Radio Progreso El corresponsal rapilisto.

En su prolífera obra se destaca el programa El festival del saber, la gran aspiración de los muchachos que asisten a su taller-escuela de actuación en la CMKC. Y sería imperdonable no mencionar La familia del lío, cuyo estilo tratan de imprimir a su producción humorística otras plantas de radio, sin éxito.

Un día en Santiago de Cuba, de visita en casa de otra gran personalidad de las letras cubanas, el creador entre muchas de extraordinario valor, de Bertillón 166, el amigo José Soler Puig, recuerda entre las actuaciones más brillantes que le han hecho a su obra radial, precisamente al gallego que personifica Antonio Lloga, en «El macho y el guanajo».

El periodista Reynaldo Cedeño, afirma que Lloga en el afán de la veracidad y la inspiración, solía ir a los lugares sedes de los acontecimientos, como ocurrió con «Cuando el monte ruge», que trataba de una historia sobre la emigración francesa en la Sierra Maestra, y lo llevó a establecer su campamento en la Gran Piedra.

Precisamente esa obra la recrea el Grupo Dramático de Radio Cadena Agramonte de Camagüey, en los primeros años de la década del setenta, y cuenta con la asesoría personal de Antonio Lloga, que arma campamento en la ciudad de los tinajones, mientras dura la grabación de los capítulos iniciales ¡Qué alegría cuando nos dice que le satisface mucho aquella realización!

Tengo la dicha de estrechar su mano muchas veces y más allá de la grandeza de su obra, queda para siempre en mi memoria su modestia y sencillez.

Su nombre y ejemplo, se renueva cada día en la obra de nuestros realizadores y la generación más joven se reúne cada año para homenajearlo en el Festival Nacional de la Radio Joven, que lleva su nombre, como él hubiera deseado: Trabajando…

 

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