Orlando Nicolau: El Moncada en un estudio de grabación

Ocurría que en el mismo edificio donde estaba Radio Cadena Habana –hoy Gran Teatro de La Habana- , a solo dos o tres pisos de diferencia, la esposa de Fulgencio Batista, Marta Fernández, participaba de una fiesta con sus amistades y, a causa de esto, la policía y otros órganos represivos del dictador rondaban el lugar.

«Así logramos el ambiente necesario para empezar a grabar los discos, cosa que tapara todo el eco de los cantantes», así confesó Orlando Nicolau Fernández, entonces jefe del Departamento de Grabación de Radio Cadena Habana quien junto a un grupo de compañeros, realizara la grabación clandestina del Himno del 26 de Julio, compuesto por Agustín Díaz Cartaya a petición de Fidel Castro.

«Yo tenía un negocio de grabaciones, junto a un señor llamado Antonio García, y a través de él conocí a Carlos Faxas quién, luego de dos entrevistas, me pidió que participara junto a él en la grabación. Y así lo hice».

¿Habías conversado anteriormente sobre aquella madrugada de 1957?

Es la primera vez que lo hago para la Radio Cubana. Nunca había difundido mi colaboración con la grabación, porque luego de aquel día no volví a ver a ninguno de los participantes, que eran más de 14, incluso más de los que dijo Carlos Faxas –músico- en algunas entrevistas.

Además de lo que me contó acerca de la música en las afueras de la emisora para que no se escucharan las voces de los cantantes ¿Cómo lograron burlar la policía y los ojos de los simpatizantes de la dictadura?

Íbamos entrando de dos en dos a Radio Cadena Habana, eso hizo que el agente de seguridad no nos prestara atención. Además de que siempre había alguien vigilando. Todos teníamos temor. No confiábamos en nadie.

¿Porqué Radio Cadena Habana y no otra estación radial?

En aquel tiempo no era muy fácil conseguir un lugar donde grabar algo como eso, porque eran tal vez, cuatro o cinco, las plantas de radio que tenían máquinas de discos de acetato. Ahora mismo recuerdo que la tenían, Radio Cadena Habana, por supuesto, Radio Progreso, y la CMQ.

¿Qué sucedió cuando concluyeron la grabación del Himno?

Cuando salimos del estudio se produjeron algunas escenas. Yo tenía mi carro parado delante de la emisora y justo a las cuatro de la mañana, encontramos el cuerpo de alguien al fondo. Pensamos al instante que tenía que ver con lo que habíamos hecho, pero resultó que era un señor viudo y borracho, que se quedó dormido debajo del automóvil. Lo toqué con el pie y el hombre se levantó medio mareado, ahí lo ayudamos a salir y ¡fuera susto! – exclamó.

Luego acerqué a cada persona a su casa, porque, como era lógico, no querían que los dejara en las puertas de sus hogares. De todos, yo solo conocía al operador Francisco Vilalta (Paco), así que podrás imaginarte la incertidumbre del momento.

¿Entre los momentos más importantes de su vida, donde ubica aquella madrugada?

Fue un privilegio. En aquel momento no sabía que estaba haciendo historia. Lo hice como una cooperación, porque yo no pertenecía al Movimiento 26 de Julio. Nunca fui político, pero sí confiaba en Antonio García y traté de servirlo lo más sinceramente posible. Hoy estoy orgulloso de haber grabado «La marcha de la Libertad».

Letra original del Himno del 26 de Julio, la cual sufrió cambios, como el de sustituir Oriente por Cuba.

Marchando, vamos hacia un ideal
sabiendo que hemos de triunfar
en aras de paz y prosperidad
lucharemos todos por la libertad.
Adelante cubanos
que Cuba premiará nuestro heroísmo
pues somos soldados
que vamos a la Patria liberar
limpiando con fuego
que arrase con esta plaga infernal
de gobernantes indeseables
y de tiranos insaciables
que a Cuba
han hundido en el Mal.
La sangre que en Oriente se derramó
nosotros no debemos olvidar
por eso unidos hemos de estar
recordando a aquellos que muertos están.
La muerte es victoria y gloria que al fin
la historia por siempre recordará
la antorcha que airosa alumbrando va
nuestros ideales por la Libertad.
El pueblo de Cuba…
sumido en su dolor se siente herido
y se ha decidido…
hallar sin tregua una solución
que sirva de ejemplo
a ésos que no tienen compasión
y arriesgaremos decididos
por esa causa hasta la vida
¡Que viva la Revolución!

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