Baracoa: paraíso ciento por ciento cubano

En su iglesia parroquial se conserva la única cruz de que ha sobrevivido hasta nuestros días, de las colocadas por Cristóbal Colón en su viaje de descubrimiento al Nuevo Mundo.

Hermosos paisajes y sitios históricos rodean la ciudad y se convierten en lugares imprescindibles.

Este maravilloso destino pone a disposición instalaciones localizadas en escenarios únicos, donde se combinan la naturaleza, el mar y facilidades para el descanso: los hoteles Porto Santo, El Castillo y La Rusa y los hostales La Habanera, 1511 y Río Miel, ubicados todos en el corazón de la urbe, donde el turista puede interactuar directamente con los pobladores; y, a las afueras, en un bello y privilegiado paraje natural, la Villa Maguana.

Se suman dos atractivos de Baracoa que cautivan a miles de visitantes cada año: las fincas Duaba y Rancho Toa.

La primera, rodeada de plantaciones de cacao, posee un sendero que describe el proceso de obtención del chocolate. La segunda se caracteriza por las actividades acuáticas en el río Toa.

Bosques centenarios arropan el paisaje que envuelve a este verdadero paraíso, en el extremo norte oriental del archipiélago cubano.

Baracoa es una verdadera pintura en la que están presentes los más intensos cromatismos tropicales, razón por la que también se le reconoce como la Ciudad Paisaje.

Bañada por el océano Atlántico y varios de los ríos más caudalosos de la mayor de las Antillas, esta urbe alargada y estrecha, como sus calles, vio la luz con la Revolución, que llevó salud y educación a todos los rincones de su abrupta geografía, electricidad segura, acueductos e industrias, como las de café, cacao y coco, de chocolate, láctea, cárnica, de alimentos, de artesanías, de materiales de construcción, bebidas y refrescos, procesamiento de madera y en los últimos tiempos, de manera especial, la turística.

La nueva aurora aportó además empleo, viviendas, centros culturales, transporte público e importantes carreteras, como la Vía Mulata, Baracoa-Moa, Baracoa-Maisí y el majestuoso viaducto La Farola, la construcción cumbre de todas las realizadas, por su complejidad y belleza y su trascendencia socioeconómica.

Alrededor del 96 por ciento de las personas que entran o salen de la Primada de Cuba y del 80 por ciento de las mercancías, transitan por este importante vial.

Promesa incumplida por varios gobiernos pseudorrepublicanos, La Farola se hizo realidad con la Revolución en apenas 20 meses de trabajo (desde abril de 1964 a diciembre de 1965).

Esta maravilla de la ingeniería civil cubana sacó a Baracoa de la incomunicación terrestre y del aislamiento con el resto del país, padecidos durante siglos. Después de la apertura del serpenteante y empinado vial, esta zona comenzó su total transformación para bien.

A este territorio debemos quererlo no solo por sus bellezas naturales, conformadas por la diversidad, abundancia, endemismo y conservación de su flora y su fauna, por sus ríos, playas y paisajes. También debemos amarlo por la preservación de sus valores arquitectónicos y culturales, y por su historia.

Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, como la denominara el conquistador español Diego Velázquez al proclamarla como primera villa de Cuba, aportó a la nación cubana los primeros independentistas y mártires, provenientes de la lucha indígena contra los conquistadores españoles, encabezadas por los caciques Hatuey y Guamá.

La primera villa, capital y obispado del país acogió a Carlos Manuel de Céspedes en su destierro, en 1852. El 23 de diciembre de 1876 el General Antonio Maceo tomó a Sabanilla y el 7 de enero de 1877 atacó a la ciudad de Baracoa logrando como botín de guerra 209 fusiles, 32 000 tiros, 144 machetes, 5 000 raciones y 400 caballos.

Por esa zona desembarcaron célebres expediciones para incorporarse a la Guerra Necesaria, como la de la Goleta Honor por playa Duaba, el primero de abril de 1895, y un año después, por la bahía de Maraví, la encabezada por el Mayor General Calixto García.

Las montañas baracoenses constituyeron un baluarte del Segundo Frente Oriental Frank País y principal escenario de guerra en la zona hasta la liberación definitiva de la ciudad por el Ejército Rebelde, el 27 de diciembre de 1957.

Fuentes consultadas: Radio Baracoa / Periódico Granma.

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