Península del Sinaí, nuevo epicentro del Estado Islámico

Este acontecimiento provocó que la comunidad internacional girara los ojos hacia una región en la que hace años el Ejército nacional libra una guerra contra diversos grupos insurgentes que ha cobrado miles de vidas.

El tiroteo, que dejó un saldo de 305 muertos, entre ellos 27 menores de edad, y 128 heridos, ocurrió a 40 kilómetros de la ciudad de El Arish, epicentro de la franquicia del autodenominado Estado Islámico (EI) en el norte del Sinaí, justo en el día consagrado a la oración en el islam.

En un comunicado la Fiscalía General aseguró en su reconstrucción de los hechos, basada en el testimonio de supervivientes del atentado, que «entre 25 y 30 atacantes entraron a la mezquita enarbolando la bandera del Daesh, acrónimo árabe de Estado Islámico. Los agresores, que vestían uniforme paramilitar y llevaban la cabeza cubierta, se situaron con armas automáticas en las puertas y ventanas del templo y abrieron fuego contra los fieles».

Anteriormente el Sinaí era una zona que solía atraer turistas de todas partes del mundo, hoy es sinónimo de ataques mortíferos.

Desde que en julio del 2013 Abdelfatah Al-Sisi, excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto, encabezara un golpe de Estado contra el presidente Mohamed Morsi, la Península del Sinaí, fronteriza con Israel y la Franja de Gaza, se convirtió en una zona de conflicto entre las fuerzas egipcias fieles al gobierno y grupos locales que rechazan al Ejército que controla el país.

En el 2014, varios de estos grupos extremistas juraron lealtad al EI, desde ese momento los ataques en la península se intensificaron y la región vive ahora en estado de emergencia permanente.

El Sinaí se ha convertido en área de atención preferente para el Estado Islámico por su incapacidad de penetrar en la Franja de Gaza.

Luego de la salida de las tropas de Israel, que mantuvo ocupada la Península entre 1967 y 1982, el Sinaí quedó prácticamente desmilitarizado.

Pero ahora experimenta un incremento de fuerzas militares y paramilitares. Los terroristas del EI han proclamado la zona que limita con Israel y Gaza como Califato y la llaman provincia del Sinaí.

Los expertos en temas internacionales creen que esta escalada de violencia que vive una de las zonas más deprimidas de Egipto está estrechamente relacionada con las ofensivas internacionales que han hecho perder terreno al EI en sus dominios centrales en los países de Iraq y Siria.

Entre los varios grupos rebeldes que desarrollan actividades terroristas sobre el terreno desértico destaca la denominada Wilayat Sinai, provincia Sinaí en árabe, y a pesar de que su objetivo principal  es debilitar las fuerzas de seguridad egipcias, también ha reivindicado agresiones contra turistas occidentales y los coptos, una pequeña comunidad cristiana asentada en la zona.

Por otro lado, en la frontera este con Libia maniobran también otros grupos extremistas que mantienen lealtad a Al Qaeda, como Ansar el Islam.

Desde la caída de Morsi, los diferentes grupos armados han asesinado a sangre fría a más de 700 agentes de las fuerzas de seguridad en Egipto, un número mucho más elevado que el de sus predecesores en casi dos décadas de insurgencia.

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