Unidos, fuertes, invencibles

Es un día de alegría que patentiza la realidad cubana desde 1959. Desde aquel glorioso amanecer conquistamos la total independencia y emprendimos el camino de la emancipación y justicia social definitivas.

Por primera vez no contamos con la compañía física de Fidel, pero es ahora la presencia inspiradora y eterna de nuestro eterno Comandante en Jefe la que se hace presente hoy, más que nunca y por siempre, multiplicada en la fuerza de sus ideas que viven en el corazón de cada hija e hijo de este aguerrido pueblo.

Los cubanos son hoy Fidel. Somos Fidel. Su ejemplo, enseñanzas y mirada profunda de presente y futuro nos acompañan hoy y siempre. A partir de Fidel, su pensamiento y su ejemplo hallaremos solución a todos y cada uno de los desafíos del presente y el mañana.

En esta gran marea humana encabezada por las generaciones más jóvenes hacemos tan firme como antes la lealtad a la Revolución, a Raúl y al Partido como legítimos depositarios de la misión de continuar edificando la Patria nueva.

Tan multitudinaria manifestación de apoyo y protagonismo revolucionarios constituyen  el sí rotundo a nuestro proyecto, a su perfeccionamiento y a la consecución de un Socialismo cubano, próspero y sostenible.

Los retos llegan desde ámbitos diferentes: unos desde la penetración discreta y no por ello menos injerencista; otros, desde las imperfecciones endógenas que debemos y podemos superar, hasta los desafíos del medioambiente.

Todos y cada uno somos y seremos capaces de vencer; en sus soluciones nos asisten la sabiduría, voluntad y el espíritu de lucha que Fidel nos inculcó a través de su ejemplo personal. También nos asisten la experiencia y la convicción de que nuestro modelo social es perfectible y el único capaz de dar respuesta a las legítimas aspiraciones de todo el pueblo.

Este día también reiteramos nuestro apoyo solidario, militante y decidido al hermano pueblo bolivariano de Venezuela y a su Presidente electo Nicolás Maduro, quienes enfrentan hoy una oleada agresiva de la derecha oligárquica interna, aupada por fuerzas que desde afuera conspiran para revertir su proceso revolucionario y regresar a un indeseable pasado.

Hoy desfilamos seguros en la certeza del relevo y convencidos de la justicia que emana del caudal de ideales acumulados por una historia colmada de heroísmo.  Nuestra fuerza está en la unidad, y ello hace que la causa de nuestro pueblo sea invencible y eterna.

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