Carlos Cepero Tur: Realizador de Radio Progreso

Hacía pocos días que fui entrevistado por el maestro Eduardo Rosillo para un programa en vivo de los sábados, y el director del espacio me avisó fuera de micrófono, que pronto vendría a Cienfuegos un integrante de su colectivo y contactaría conmigo. Cuando esa persona – precisamente Carlos – llegó a la Perla del Sur, le preguntó a su tía cómo podría localizarme; feliz coincidencia que su tía y yo somos vecinos, a menos de una cuadra de distancia.

Conversamos, lo invité a Radio Ciudad del Mar y allí me interesé por su desempeño en la profesión. Carlos Cepero Tur tiene una historia muy interesante que contar.

¿Cuándo te sentiste motivado por la radio?

Esa pregunta es bastante sencilla de responder, diría yo, porque mucho antes de empezar a trabajar y mucho antes de terminar los estudios, en mi casa siempre escuchaba radio, oía distintos tipos de emisoras y a partir de ahí, sin el conocimiento ni la suerte de tener una idea de cómo funciona, empecé a sentirme atraído y motivado; luego de terminar el Servicio Militar empecé a estudiar todo lo que tiene que ver con el sonido, con toda la gama de la tecnología, y a partir de ahí mi primera experiencia fue en emisoras de radio. Fue donde pude ir tomando idea de qué tenía, cómo funciona una emisora por dentro.

¿En cuáles emisoras de radio te iniciaste? No me refiero necesariamente a tu vida laboral en la radio, sino a los inicios?

Fui a Radio Ciudad de La Habana, y allí tuve la suerte de conocer a muchas personas que en estos momentos algunas de ellas ya no están y que me ayudaron mucho.

¿Puedes mencionar algunas?

Sí, como no, Juana de la Concepción, fonotecaria en aquel momento; Conchita, como todo el mundo le decía, que después pasó a ser asistente de programación. Fue una de las personas que más me ayudó porque me dio detalles, me enseñó cómo se cataloga la música, como se integraba a la fonoteca, cosas que no tienen que ver a lo mejor, propiamente con mi trabajo, pero son parte de la organización y de los recursos con los cuales se trabaja.

Háblame de tus primeras experiencias cuando entraste como profesional a la radio. ¿Recuerdas lo que haya sido más difícil para ti?

Bueno, siempre dicen que lo más difícil es lo primero, y yo diría que lo primero y algo más. La máquina de cintas es algo difícil, cuando yo comencé existía en ese momento, era su auge, estaban las STM-600 y con ellas se transmitía, se grababa, ¡se hacía todo! No existía la computación ni otro programa alternativo para procesar música, simplemente los discos que en algún que otro momento se utilizaban, pero la máquina de cinta era lo que más se explotaba en ese momento. Claro, dentro de la máquina de cinta está cómo funciona, de qué forma se monta la cinta, pero lo más difícil es trabajar en vivo con ella. No es montar una cinta y rodarla completa, no es eso simplemente; hay otras operaciones más difíciles como es trabajar en vivo con un programa que sea de música de la fonoteca directa, que no traiga una pre-edición, una producción musical previa y que tengas que trabajarla directa, música por música; cinta por cinta. Eso es muy difícil. Me sucedió en muchas ocasiones, cosa que me alegro, pues fue difícil,  fue algo que me impresionó, tenía que hacerlo obligatoriamente, pues si no el programa no salía, pero me enseñó mucho porque me dio más, me proveyó más agilidad y me pude concentrar más en todo lo que tenía que ver con la máquina, con su sonido analógico.

¿Recuerdas otras personas que te ayudaron en tus comienzos como profesional de la radio?

Ya te había dicho de Juana de la Concepción Rodríguez Aranguren, Conchita; también me ayudó para el trabajo de Tesis el actor Patricio Wood, que por aquel tiempo vivía frente a mi casa. Conversamos sobre medios de comunicación, aunque él no tiene que ver mucho con la radio, pues trabaja más en cine y televisión, pero sí tiene conocimientos de la radio. Entonces comenzamos, él es una de las personas que me ayudó al principio, al igual que en Radio Enciclopedia también. Allá en Radio Enciclopedia cuando comencé hubo muchas personas que se acercaron a mí, me hacían preguntas, me trataban de inducir cosas que tienen que ver con mi trabajo y eso me ayudó muchísimo, incluso de forma indirecta, pero sí me ayudaron.

De tus programas actuales en Radio Progreso, háblame un poquito.

La dinámica de Radio Progreso es muy diferente a la de Radio Enciclopedia, donde empecé a trabajar, Radio Enciclopedia fue mi primer lugar de trabajo radial. Es una emisora muy pasiva, muy suave, muy sublime, y Radio Progreso tiene otras características. Yo tenía deseos de hacer programas más movidos, con más desempeño, con más agilidad. Lo que más me gusta a mí de la radio son los Noticieros, esos programas noticiosos que son más ágiles, que llevan más dinámica de realización, pero no dejan de gustarme los programas musicales. Por ejemplo: “A río revuelto”, es un programa nuevo, que reemplazó al programa “De mi pa’ ti” que terminó hace poco tiempo. Son programas para la juventud, tienen un corte más movido, más alegre, pero también existen programas, por ejemplo otro nuevo que ha estado en este Verano 2011, “Todos con Progreso”, un programa musical con notas informativas sobre personalidades y otros hechos. En fin, un programa muy abarcador de dos horas y media, al aire los sábados a las 9 y media de la noche hasta las 12 y también hay programas de otro corte que no los he experimentado, pero sé que tienen una gran aceptación y complejidad como es el caso de los dramatizados; no los he experimentado, pero tienen mucha complejidad y calidad enorme; en algún momento podré pasar por ellos.

¿Qué opinas de las nuevas tecnologías en la radio?

Sobre las tecnologías hay algo muy importante. Han ayudado mucho al trabajo, al quehacer cotidiano con la realización. Sucede algo que siempre me ha llamado la atención y es un hecho que muchos colegas míos también piensan lo mismo. La nueva tecnología ayuda mucho a la hora de trabajar, ¡pero!, se aísla un poco de la esencia que por naturaleza tiene que ver con lo que se hace en radio. La tecnología analógica, por ejemplo, era grabar, editar música, hacer mezclas, y eso lo hacías en tiempo real y surtía un efecto de una forma determinada. Ya en estos momentos con la tecnología digital ese efecto como que se pierde, es algo diferente, ¿por qué?, porque trabajas contra reloj, contra tiempo, todo de una forma más dinámica, pero ya no tienes el número musical escuchándolo completo, ni la voz, ya está de otra forma concebida, es decir, haces un montaje “muy técnico”; le puedes poner un poco de apoyo artístico y todo lo que tú quieras, pero la parte artística se ve un poco divorciada. Es mi criterio.

De aquellos tus primeros años en Radio Enciclopedia, algo entre lo más importante que recuerdas.

Te decía que cuando comencé en 1997, en noviembre de ese año en Radio Enciclopedia, lo que existían eran las máquinas de cinta, caseteras, máquinas disqueras, bueno… en aquel momento no existían ni computadoras ni otras técnicas novedosas que ahora en este momento ayudan mucho a la concepción del sonido, y me pasaron cosas muy curiosas, como mismo te dije ahorita, cuando uno no cuenta con una producción, una pre-producción musical hecha, concebida para un programa en vivo, tienes que trabajar con música de primera mano, de la misma fonoteca, con matrices y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo bueno es que terminó la música y terminaste con esa máquina y no pasó nada, pero cuando tienes una producción musical tienes que conocer toda la música: cómo empieza, cómo termina, cuántos movimientos tiene… todo, cómo está concebida. A mí me pasó algo curioso, llevaba solamente dos meses trabajando ahí, sale un compañero de vacaciones, parece que me habían visto bastante entrenado, no sé… estaba muy conectado con lo que se hacía en la emisora y me llaman para hacerle las vacaciones; entonces me puse a hacer un programa que me acuerdo como si fuera hoy, “Álbum de Melodías” desde las 11 de la mañana hasta la 1 de la tarde, ese programa era en vivo, todavía sigue siéndolo, y era con cintas. No tuve el problema de que no existiera una producción musical, estaba hecha, eran dos carretes grandes de una hora cada uno, pero qué sucede, en una cinta que nunca se me va a olvidar: la 803 por ser más exacto de Clásicos del Rock había un número titulado “Todo lo que hago lo hago por ti”, que tiene una parte donde termina, luego reanuda para posteriormente irse en fade. Parece que nervioso, por la tensión, no sé…, como cubría un puesto que no me pertenecía en ese momento, pues nervioso me lo llevé en la primera parte donde termina, abrí el micrófono, la locutora empezó a hablar y anunció lo que venía detrás, pero como no oía, simplemente cuando tiré supuestamente el otro número lo que me salía como primer acorde era el final de la canción anterior, el cierre, y eso nunca se me olvida. Son cosas que a uno siempre lo marcan.

¿Cómo influyó en ti el cambio de Radio Enciclopedia para Radio Progreso?

Uno siente añoranza, como una lejanía, pero, ¿qué pasa?, son dos medios diferentes. A pesar de ser radio las dos, son diferentes por completo. Todavía tengo muy buenas relaciones con los compañeros y compañeras de Radio Enciclopedia, a cada rato paso por allí, están bastante cercanos a Radio Progreso, pero en el ambiente de trabajo, de profesionalidad, sí se siente el cambio, la diferencia aunque me siento muy bien donde estoy en este momento, es decir, que extraño pero no llega a ser algo que me impide seguir en los andares que estoy encaminado porque son dos trabajos completamente diferentes. Además, no estuve dos días, estuve once años trabajando allí, es decir, que pude ejercitarme en toda la gama de mi trabajo en varios aspectos relacionados con el sonido y me complace haber estado allá todo ese tiempo. Ahora incursiono en Radio Progreso que es una emisora con diferentes trabajos en la programación.

Como el joven realizador que eres, ¿qué aspiras para la nueva Radio Cubana de la cual formas parte?

Siempre se aspira a que todo salga cada vez mejor, que lleguen cosas novedosas que mejoren mucho más la técnica y el sistema de trabajo, pero pienso que siempre se encuentran defectos, nada es perfecto y se van subsanando poquito a poco. Pienso que todo está en estudiar, ver con qué se está trabajando, cómo sacarle provecho a la técnica con la cual contamos. Pienso que lo mejor es estudiar, entrar en la dinámica de cómo trabaja un equipo, una consola, y más que eso la parte humana, las relaciones en el colectivo de trabajo, pues no hay nada peor que un colectivo que no se lleve bien, pues todo lo que uno transmita será el reflejo de hasta las relaciones internas del grupo que lo realiza.  

Me llevé una gran impresión de Carlos, profesional que ama su trabajo y lo ejerce con mucha seriedad. Convencido también de lo importante que es la cohesión de los colectivos radiales. Con personas así puede siempre lograrse más.   

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.