Fernando Alcorta Castellanos: Radio Cuba y Radio Progreso grandes escuelas
Por sus grandes aportes al medio radial se hace acreedor a la Distinción por la Cultura Nacional, a la condición de Artista de Mérito de la Radio y la Televisión y al premio Nacional de radio por la obra de la vida.
Creo que vine al mundo con la vocación de locutor. Recuerdo que en la escuelita del barrio donde cursé la enseñanza primaria mi joven maestra Olga Rivero me ponía a leer en clases porque decía que tenía facilidad para la lectura.


A las 9:50 de la noche del 10 de julio de 1968, la Emisora Radio Rebelde transmitió lo que fue mi estreno como escritor radial: Viajemos. Mi primer programa de Radio trataba de mostrar, a través de un viaje imaginario y a dos voces (masculina y femenina), las características geográficas y culturales de un país latinoamericano en un acercamiento que pasaba por las costumbres cotidianas, el idioma, la cocina, la música, la historia nacional y cuanta información útil (inédita o no) se podía disponer en aquellos tiempos. Mi inicial producto radiofónico se tituló HAITÍ.
La percepción de su existencia me llega siendo adolescente, a través de las canciones que escucho por la radio. No podía imaginar entonces que veinte años después tendría el honor de conocer y disfrutar la amistad de uno de los autores musicales más queridos del pentagrama nacional, un cubano de ancha sonrisa, penetrante y cariñosa mirada, que aún en momentos difíciles de su vida ha sabido levantarse y ser fiel a lo que enuncia en una canción que dedica a Teresita, su amorosa compañera “Lo que me queda por vivir será en sonrisas”.