La radio y el ensayo de mesa
La improvisación no es buena consejera y por eso no me explico como es posible que tanta gente se confíe a ella. Es verdad que algunas veces las cosas salen bien, aunque a pesar del riesgo y la consecución del éxito, temo no equivocarme si afirmo que con una correcta previsión y ensayo las cosas salen mejor.
En todos los programas de radio, sean grabados o en vivo, se impone la necesidad del llamado “trabajo o ensayo de mesa”, término que probablemente muchos colegas de otras latitudes ignoren o menosprecien. Sin embargo, una vez sistematizado como parte de la labor de los radialistas, caemos en la cuenta de su efectividad.


Arnaldo Coro Antich un experto de las comunicaciones y de la radio en Cuba publicó el pasado año un artículo bajo el título: “ Antes de irse…despedidos especialmente los “informáticos”… se llevan información valiosa, en Estados Unidos y explicaba como la falta de control constituía la causa subyacente del robo de datos en ese país.
En Cuba la frase “está detrás del palo”, significa no estar al tanto de algún asunto, o no entender nada cuando ya todos entendieron. Es el caso de la mal llamada Radio Martí, que se empecina en echarle aire a los grupúsculos contrarrevolucionarios radicados en la isla, cuando ya todo el mundo conoce lo que piensan sus amos sobre ellos. Si lo dudan que pregunten al actual jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Jonathan Farrar, que en cable fechado el 15 abril de 2009, filtrado por Wikileaks, describe de la siguiente manera a los miembros de estos grupitos:
La concepción instrumental y utilitaria de los medios de comunicación acentuó el empirismo y la escasa reflexión teórica como ha señalado Martín Barbero, “priva a estos de Materialidad Institucional y de espesor cultural, convirtiéndolos en meras herramientas de acción ideológica”.