Cuando la 7AZ despertó a la llanura camagüeyana (+ Audio)
El sol mañanero se cuela por la ventana. Han transcurrido ocho horas desde que sus ojos cedieron ante el cansancio y su cuerpo entró en una profunda tregua que apenas dejó chances a la imaginación. Entonces, hace el ritual de siempre: extiende el brazo y, atropellando cuanto encuentra en su búsqueda, prende con vehemencia el radio Selena que tiene sobre la mesita de noche. Solo así el estatismo de su rostro se desvanece y se levanta de un tirón.


No se trata de una anciana que peine canas como suelen decir formal y subjetivamente a aquellas personas que llegan a la octogenaria edad, se trata de una emblemática emisora cubana. La 
Entre las montañas y el mar se escucha una voz inconfundible que invita cada mañana a tomar un buen café y a prepararse para las faenas del campo. Así enriquece 