Democracia. ¿Verdadera o prostituida?
En este mundo puede ocurrir cualquier cosa por sorprendente que resulte. Usted puede enterarse que a un sujeto, que nada ha hecho por la paz, le pueden otorgar el Premio Nobel de esa ansiada palabra. Y también que un gobierno se auto defina como democrático, a pesar de ser del 1%, por el 1% y para el 1%; pero además, mantenga al mundo en permanente preocupación ante la posibilidad de ser incendiado por la mezquindad y el egoísmo. Claro, me he referido a Estados Unidos; pero los hay que son verdaderos satélites de aquel y defienden a ultranza la llamada “democracia representativa”, es decir, un gobierno corrupto y varios partidos políticos.


Cuba libra desde el triunfo de la Revolución en 1959, una sistemática batalla por la verdad y contra la mentira, y es que sus enemigos, encabezados por los gobiernos de Estados Unidos, han manipulado siempre la realidad cubana, en su empeño por recuperar su dominación histórica sobre la Mayor de las Antillas.
Tanto en discursos como en otros trabajos el máximo líder de la Revolución cubana Fidel Castro se refirió a las grandes cualidades del Comandante Ernesto Che Guevara.
“Los invasores están avanzando continuamente en todos los frentes; a través de Cuba la gente se está uniendo a los invasores, junto con los rebeldes de la clandestinidad; las fuerzas de Castro se rinden en masa”.
En 1986, Bernardo Lázaro Menéndez-Cuesta Espina obtuvo el Premio de dirección por el conjunto de su obra, en el Festival Nacional de la Radio Cubana; y en 2004 la Distinción del Congreso Nacional por contribuir a la cultura ecuatoriana. Al inicio era Bernardito, diferenciándose así de su padre, el también relevante artista de radio, teatro, televisión y cine, Bernardo Menéndez-Cuesta Arza (1930-2002).