Bordando mi patria íntima

En Belice, la luz, el ángulo de Dios.Dicen que cada artista tiene sus demonios. Que la obra de arte aflora para intentar domeñarlos. Que insisten una y otra vez, que cabalgan en su lomo, que tiran de él. Ha querido el destino que esté cerca de unos y de otros, que añada fuego a los míos propios; que intente penetrarlos, escuchar sus susurros, adivinar fulgores.

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