El Tratado que no permaneció
El 22 de mayo de 1903 los cancilleres de Estados Unidos y Cuba firmaron el denominado Tratado Permanente. Nuestra historia republicana había comenzado con muletas y camisa de fuerza impuestas por la Enmienda Platt, apéndice constitucional de 1901 que como espada de Damocles pendía sobre el pequeño resquicio por donde respiraba la maltrecha soberanía cubana.


Como una excelente estudiante, preocupada por sus compañeros, disciplinada y decidida a enfrentar cualquier obstáculo, calificaron en La Habana a Gretell Landrove Font, quien tras ser una de las tres sobrevivientes del reciente accidente aéreo falleció este lunes.
Había comenzado el siglo XX y cuando en Cuba se mencionaba a José Martí, excepto en las escuelas más humildes, por instituciones que acogían en su seno a personalidades de pensamiento progresista, la burguesía, los políticos y gobernantes huían de sus ideas políticas, ofreciendo de él una imagen angelical, moralista y apocalíptica.
La decisión de Facebook de contratar un «think tank» (tanque pensante) financiado por fabricantes de armas, ramas del Ejército de EE.UU. y monarquías de Oriente Medio para salvaguardar el proceso democrático es como «contratar a incendiarios para dirigir un cuerpo de bomberos», denuncia el periodista irlandés Bryan MacDonald en un artículo de opinión para la cadena Russia Today (RT).