Una radio que dibuje a Cuba con el sonido

Para Lianet Uley Suárez, directora de Información y Propaganda de la Radio Cubana, este medio tiene que insertarse con astucia en el contexto desafiante de las tecnologías de la informática y la comunicación, los cuales se encuentran en constante innovación. Explicó que cada día es necesario reevaluar las parrillas de programación; en una búsqueda constante de los niveles de participación ciudadana y diversidad, como principio del servicio público al cual se debe la radio cubana. “Necesitamos una Radio más interactiva, participativa y en constante retroalimentación, con un estilo más directo en aquellos segmentos que lo requieran”, dijo a Radio Reloj. De acuerdo con Uley Suárez, se trata de una Radio que tenga más en cuenta las investigaciones científicas; que amplíe el número de podcasts, documentales, historias de vida; así como el periodismo de investigación. La radio no ha perdido protagonismo en Cuba En la era de la tecnología y la información, la Radio es protagonista dentro del sistema de medios públicos del país, comenta la directora de Información y Propaganda de la Radio Cubana. Añade que la Radio tiene la capacidad de mantenerse en contacto con el público local y, al mismo tiempo, cubrir eventos nacionales e internacionales porque ningún otro medio en Cuba tiene el alcance y la capacidad de llevar información a los lugares más remotos. Al decir de Lianet Uley Suárez, la Radio se percibe como una amiga pues acompaña a la gente en todo momento y lugar; además de crear la sensación de que siempre hay alguien ahí para ellos, justo detrás del micrófono. El reto está hoy, subraya, en que las emisoras conecten con las redes sociales tal y como lo ha hecho Radio Reloj a través de su canal en YouTube y su servicio de podcasts, los cuales estremecen internet.

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Desigualdad criminal

Solo el 6,4 % del aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimiento de los más pobres. Es más, se pudiera lograr si solo se redistribuyera el enriquecimiento que se produjo entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni algo tan elemental como eso es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial y criminal. (datos 2010). Al efecto de lo afirmado vale apuntar brillantes palabras de Eduardo Galeano: “El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los más pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los medios, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten como destino la vida prisionera”. Pero lo primero que viene a nuestra mente es la increíble indiferencia criminal que se advierte en el mundo ante algo tan horrendo; es algo así como aceptar que tiene que existir en nuestra humanidad personas amasando fortunas que ya se miden en miles de millones de dólares y, por otra parte, seres que viven en extrema pobreza, niños que mueren de hambre o enfermedades curables, países en los que su población mayoritaria es analfabeta y  sin acceso a servicios básicos de salud; y digo más, millones que viven en extrema pobreza a pesar de vivir en naciones del llamado primer mundo, pero que su gran pecado es ser negro, afro descendiente o, simplemente, porque su sistema lo ha enterrado en vida y, olímpicamente le aplasta su derecho como …

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Recuerdo a Juan Emilio Friguls

En la cobertura del sector cultural era de los inevitables, El cronista, que también andaba en lo mismo, no concebía un certamen de la Casa de las Américas, un festival de cine o de ballet, un encuentro de teatristas o una fiesta del bolero, sin verlo.  Siempre con la última información en la mano y dispuesto a tirarle el cabo al despistado o al novato.  No perdía la compostura ni aún cuando se acalorara, y era de los pocos cubanos que, sin chistar, soportaba el cuello duro y la corbata en lo más ríspido del verano, aunque de cuando en cuando no era remiso a lucir una impecable guayabera de manga larga.

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Radio Cubana: Patrimonio musical sin nostalgia

La radio cubana nació bajo el signo de la música. Músico fue quien lanzó al éter, el 22 de agosto de 1922, cien años atrás, la primera señal de transmisión continua —Luis Casas Romero, luchador independentista, oficial del Ejército Libertador, flautista y compositor no solo de su más emblemática obra, El mambí, sino de una veintena de criollas, una docena de danzones y cinco zarzuelas y juguetes cómicos, y músicos fueron —entre ellos la inmensa Rita Montaner, al interpretar Presentimiento, de Eduardo Sánchez de Fuentes— los que mes y medio después, cuando el gobierno neocolonial de Alfredo Zayas, con un discurso pronunciado como corresponde en inglés al amparo de una corporación estadounidense, marcaron la impronta cubana en el acto oficial de partida de la radiodifusión doméstica. Noticias, partes meteorológicos, publicidad, comentarios de actualidad… pero siempre música. Incluso en los días en que los cuadros de comedia y, sobre todo, la naciente radionovela —nada que ver con las soap operas de las emisoras del vecino norteño— magnetizaron las audiencias, la música siguió siendo columna vertebral de la programación radiofónica. El investigador Gaspar Marrero recuerda cómo, doce años después de la hazaña de Casas Romero, en medio del primer auge de la radiodifusión a lo largo del país, existían 77 programas musicales, 33 de ellos dedicados a canciones y tangos —la fiebre gardeliana llegó a Cuba como si fuera un virus— y 33 a la llamada música clásica. Dicho sea, y no de paso, que el confinamiento especializado de la música de concierto a prácticamente una emisora, como sucedió después de la fundación de CMBF, algo que increíblemente se mantiene hasta hoy, es un fenómeno que merece ser estudiado a la luz de la concentración y la competencia comercial, la dictadura de los patrocinios y la desvalorización de nociones culturales asociadas al nacimiento del …

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La radio: Un jonrón de felicidad

A las 7:50 de la noche en mi casa era casi religioso sentarse a comer escuchando Alegrías de Sobremesa, de Radio Progreso. Al lado izquierdo de mi abuelo había un radio, que él bajaba o subía el volumen cuando comenzaba Eduardo Rosillo a decir: “Y continuamos riendo con un libreto de Alberto Luberta y la actuación de Marta Jiménez Oropesa, Aurorita Basnuevo…”.

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