2015, un año de crecimiento para la Radio Cubana
Coberturas de primer nivel, participación en las redes sociales, realización de talleres, entregas de reconocimientos y premios… son algunas de las actividades que ocuparon a los radialistas de la Mayor de las Antillas durante el 2015.
Y es que este año estuvo marcado por el crecimiento profesional de quienes conforman la gran familia de la Radio Cubana. ¿Cómo se sintieron los protagonistas de este medio durante el 2015? ¿Qué esperan del 2016? Para satisfacer tales interrogantes conversamos con varios de ellos.


Los cubanos ultiman hoy los preparativos para celebrar el aniversario 57 del triunfo de la Revolución, proceso que desde aquel histórico 1 de enero de 1959, trajo una nueva realidad de justicia social para el país.
¿Hay otra manera de decir las noticias en Radio Reloj?, fue el tema debatido en el espacio mensual Moviendo los Caracoles, que auspicia la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio, y tiene como sede la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dicha actividad se desarrolló en forma de panel, moderado por la M.Sc. Orieta Cordeiro, profesora de la Universidad de las Artes (ISA), e integrado por el maestro Ibrahím Apud, Premio Nacional de Radio, y los periodistas Roberto Márquez y Dayamí Haro.
La Radio Cubana se suma a los festejos por el inicio del Año Nuevo y el aniversario 57 del triunfo de la Revolución con una variada programación que pretende educar, divertir y acompañar a los oyentes en un ambiente festivo hasta el próximo tres de enero de 2016. Radio Taíno, la FM de Cuba, ha rediseñado su parrilla de espacios, y propone entre sus principales ofertas la salida al aire de “Sonando en Cuba”, un programa radial que bajo la conducción de Maurín Delgado y Paulo FG, y la dirección de Maylén Ibarra, será la primera etapa del concurso televisivo del mismo nombre.
Durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el diputado Israel Pérez, del municipio de Yaguajay, en Sancti Spíritus, manifestó inquietud por los altos precios de los productos agropecuarios que se comercializan hasta cuatro veces más caros del precio al que los vendió el campesino.