Naborí y la Radio: Noventa años de absoluta vigencia
Conmemoramos por estos días el aniversario 90 del natalicio de Jesús Orta Ruíz (El Indio Naborí), el entrañable amigo y poeta, que dejó para siempre en la cultura cubana una profunda huella que recorrerá, por su calidad y hondura, todos los tiempos hispanoamericanos.


Hace poco, con motivo del día del estudiante el
Un monstruo, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre invadió el mediodía de algunos hogares cubanos durante algún tiempo. Se había precipitado para atemorizar y sembrar desolación. Era un minotauro que bramaba de furor. Su cuerpo sangraba. Dejaba huellas por doquier, incluso, por entre las líneas de aquel exitoso guión.
La primera vez que vio una película en la pantalla grande supo que quería ser cineasta. Quedó prendado al disfrutar la conjugación de la imagen y el sonido en una misma obra con tanta calidad. A partir de ese día, Oscar Pupo Hernández se las ingenió para convertirse en un productor de comunicación sonora o audiovisual a toda costa. Con apenas quince años tocó las puertas de la radio, algún tiempo después.
Papeleando en mi archivo de entrevistas, que ya va ganando un espacio preocupante, de pronto e inesperadamente encuentro la que le hiciera 18 años atrás a Gustavo Eguren. La releo a plenitud y me convenzo de su interés actual lo que demuestra que el tiempo es una trampa enloquecedora.