Cuba; la vacuna de la responsabilidad

Por supuesto que ellos trabajan a marcha forzada, pero es un proceso en el que no se pueden saltar etapas por el riesgo sanitario que conlleva el apresuramiento durante los ensayos clínicos. Tenemos entonces por delante largos y de seguro difíciles meses, antes de que Soberana 1 y 2 vengan a defendernos del nuevo coronavirus.

Y será un tiempo en el que la normalidad será anormal, porque aunque parezca un retruécano la cotidianidad ya es muy diferente. Y es que el nuevo coronavirus, con su carga letal, seguirá conviviendo entre nosotros y nadie sabe hasta cuándo.

Es un romanticismo, como decía el presidente Díaz-Canel, esperar a tener cero casos para entrar en la nueva normalidad.

Reactivar la economía

Urgido por una necesidad económica, el gobierno ha tenido que flexibilizar las estrictas medidas que limitaban la vida en La Habana.

El enfrentamiento a la pandemia nos ha costado casi mil millones de pesos, que se destinaron no solo a la atención sanitaria, sino al cuidado, alimentación y transporte de miles de personas contagiadas y sospechosas de la infección.

Esa erogación se ha hecho cuando la economía nacional estaba en un momento muy difícil por sus propias ineficiencias y el recrudecimiento del bloqueo. Por eso es necesario reactivar el músculo productivo nacional para lo cual es imprescindible transformar las restricciones antes aplicadas.

En ese camino, ahora más que nunca, es muy importante la responsabilidad y disciplina individuales, que hoy siguen siendo las únicas vacunas que pueden salvarnos.

Autor