Henry Reeve

Con solo 19 años vino acá para enrolarse en la Guerra de los Diez Años, iniciada por Céspedes en 1868, fecha que indica su pronta identificación con la causa independentista cubana.

En el ideario político del joven estadounidense quedó una profunda huella cuando el presidente Abraham Lincoln fue asesinado en el teatro Ford; tenía apenas 15 años, y el magnicidio enardeció sus ya evidentes sentimientos antiesclavistas.

Sin duda, el gesto de Céspedes en La Demajagua al otorgar la libertad a sus esclavos, le fue de inspiración para unirse a la lucha de los cubanos como un soldado más; máxime cuando hubo de participar en la Guerra de Secesión al lado de los Federales que, liderados por Lincoln, abogaban por la derogación de la humillante esclavitud.

Contactó con su compatriota, el general Thomas Jordan, y se unió a la tripulación del vapor Perrit que trajo a Cuba varios estadounidenses que, solidariamente, vinieron a ponerse a las órdenes del Ejército Libertador, sin que su familia se enterase. La embarcación llegó a costas cubanas en mayo de 1869.

Por sus méritos militares obtuvo el grado de General de Brigada. El 4 de agosto de 1876, hace hoy 140 años, en la zona de Yaguaramas en Cienfuegos, recibió dos heridas mortales disparadas por el enemigo.

Fue aquel un combate donde las hordas coloniales tuvieron ventaja numérica y con la hidalguía que le caracterizó dio orden de retirada en plena agonía para evitar la muerte de sus hombres.

Aún mortalmente herido siguió combatiendo -en una mano su machete redentor y en la otra su revólver- y, finalmente, en un gesto supremo de dignidad combativa se dio un tiro en la sien para impedir su captura por el enemigo.

Henry Reeve, El Inglesito, como le llamaron sus compañeros, es un símbolo del internacionalismo y de los sentimientos que unen a norteamericanos y cubanos que se identifican por sentimientos de amistad y hermandad.

Representa lo mejor del pueblo estadounidense, traducido en la actualidad por los Pastores por la Paz encabezada por el siempre recordado Lucius Walker, así como por intelectuales y artistas que visitan Cuba y alzan su voz para condenar el criminal bloqueo imperialista impuesto por fuerzas diametralmente ajenas a la pureza de la patria de George Washington, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln.

La tierra de Céspedes, Martí y Fidel se hace recíproca con aquella noble entrega de El Inglesito al constituir en Contingente Henry Reeve, todo un ejército de profesionales de batas blancas que desconocen fronteras y ayudan a todos los pueblos ante epidemias y desastres naturales.

Es un ejército de paz y amor a la altura del que Henry Reeve profesó por esta tierra donde transcurrieron sus años de juventud y reposan para siempre sus restos.

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