Revista Bohemia: una sección y su artífice

Más que un semanario popularmente leído, con un prestigio ganado por su ética y apego a la verdad, ha devenido como paradigma del mejor periodismo en lengua castellana. Escribir acerca de Bohemia, y en particular de su sección «En Cuba», de la que se conmemoran 73 años de su aparición, hace obligada la mención del periodista cubano que la inauguró y escribió en ella con verticalidad, objetividad y digno sentido del oficio.

Me refiero a Enrique de la Osa, hombre que supo combinar el periodismo con la poesía y la enseñanza. Es de los seres humanos calificables como geniales; de profunda cultura autodidacta impartió clases en varios colegios habaneros, como el de Los Hermanos de La Salle, el Candler College y el Instituto No. 1 de La Habana.

Cuando en 1935 Julio Antonio Mella fundó la Universidad Popular «José Martí», allí estuvo Enrique en su calidad de profesor; lo mismo cuando a raíz del triunfo de la Revolución, se creó la Escuela de Periodismo «Manuel Márquez Sterling».

En la sección «En Cuba», creada por él junto a Carlos Lechuga, otro grande de nuestro periodismo, Enrique de la Osa reflejó desde el primer momento, y a cualquier riesgo, su vocación revolucionaria.

En todos y cada uno de los artículos y crónicas publicados por varias décadas, manifestó la coherencia entre el ser humano, el intelectual que fue y su obra. Le tocó a él convertir su sección en foro público para denunciar el latrocinio y la corrupción de los regímenes de Ramón Grau San Martín y de Carlos Prío Socarrás, así como los desmanes del dictador Fulgencio Batista. Una vida periodística que se remontaba a las postrimerías de la década de 1930, cuando era director técnico del periódico Patria, entonces órgano del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico).

La necesaria correspondencia entre el hacer y el decir dieron como otro de sus frutos haberse convertido en director de la revista «Alma Mater», que en los años 50 del pasado siglo publicara de forma clandestina la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Fue detenido por las hordas del batistato cuando desde su tribuna periodística elogió la acción del «Moncada». En 1957, desde la Sierra Maestra, Fidel le escribió elogiando su accionar en el medio.

Al triunfar la Revolución le correspondió la misión de dirigir Bohemia, labor que desarrolló durante once años, desde 1960 a 1971; siendo su director también se puso al frente del periódico Revolución, en el período comprendido entre 1963 y 1965.

De su vida y su obra pudiéramos contar mucho más. En resumen, la suya fue una existencia rica en vivencias y abundante en un quehacer periodístico que abarcó prácticamente todos los géneros, desarrollados con un estilo propio e indiscutible excelencia.

Enrique de la Osa acompañado de Nicolás Guillén y otros intelectuales cubanos. Foto: ArchivoEl Premio Nacional de Periodismo José Martí «Por la obra de la vida» le fue otorgado en 1992 por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). A un periodista como Enrique de la Osa, quien dejó de existir en 1997, debemos reconocimiento, admiración y respeto. Su labor consecuente fue un compromiso de vida que practicó siempre; es ejemplo para las nuevas generaciones que heredan su quehacer, tanto en la prensa escrita como en radio y televisión.

El compromiso con la Revolución y con la verdad, que es la Revolución misma, debe ser, como lo ejerció Enrique de la Osa, un emblema de nuestro periodismo actual y por venir. Hoy que recordamos aquel día de 1943 cuando nació la sección «En Cuba», nada tan justo como haber evocado a su principal artífice y promotor.

 

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