Cuando un director coral dirigió un concierto de palabras

No se me va. Llegó con una vieja grabadora y la plantó en la cabina. Antes del diálogo, hundió la tecla con un gesto, como si comenzara a dirigir al Orfeón Santiago, una de las agrupaciones emblemáticas del canto coral cubano. Y empezó a desgranar sus historias como si estuviera en su mismísima casa.

La revista cultural Imagen de la emisora CMKC me había encargado la entrevista de los miércoles con personalidades de la cultura. Y tenía al lado a Electo Silva Gaínza, a la larga, Premio Nacional de Música (2001).

Su niñez en Haití, su padre, sus estudios de sicología en París, la Universidad de Oriente… y por supuesto,  la creación del Orfeón Santiago (15 de noviembre de 1960), el tema clásico de Iré a Santiago de Lorca-Valera, el canto contenido en los versos, las giras…

Había mucho que contar

Todo iba bien hasta que usé la frase habitual de momentánea despedida, con la promesa de regresar en minutos, pues el diálogo debía transcurrir en cuatro momentos a lo largo de la revista cultural: “No, no, no ―me dijo―,  falta algo todavía”. Y se tomó otros minutos que el director del espacio le concedió.

Intenté proponerle un nuevo encuentro, mas Electo andaba desbordado. Era interesante cuanto decía, sin dudas; mas la radio tiene su tiempo, su dramaturgia. Sin enterarse, envuelto en sus recuerdos, siguió otros minutos y se tomó otros más.

Electo Silva Gaínza (1928-2017) legó a la música cubana, versiones, arreglos, piezas propias, métodos de enseñanza. Hizo llorar a Matamoros y a Ignacio Piñeiro con las versiones corales de obras como Juramento y El castigador. Los festivales de coros que él animó, llevan hoy justamente su nombre. Era (es) una leyenda.

En un momento del extenso diálogo, abrí los ojos. El director del programa me devolvió la mirada a través del cristal. El director coral nos había dado  todo un concierto de palabras… y solo restaba aplaudir. Juntamos las manos. Y le vimos levantarse, recoger su vieja grabadora, bajar los escalones entre palmadas.

Un maestro tiene otro tiempo, acaso lo refunda. Es la lección, es el tributo que ahora mismo hacemos a su memoria, desde aquellos minutos en la radio.

  • Escucha  “ELECTO, un legado infinito de música” / Texto y voz: Reinaldo Cedeño

 

Autor

  • Reinaldo Cedeño Pineda

    (Santiago de Cuba, 1968) Licenciado en Periodismo (1991) y Máster en Comunicación Social por la Universidad de Oriente (2004). Recibió la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro (2021) por la obra de la vida. Alcanzó el premio de los concursos nacionales de poesía Hermanos Loynaz (2011) y Regino Pedroso (2014). Premio Latinoamericano de Crónicas (Portal Nodal Cultura, 2016). Entre sus libros: A capa y espada, la aventura de la pantalla (2011), Poemas del lente (2013), La noche más larga. Memorias del huracán Sandy (2014), Ser periodista, ser Quijote (Ediciones La Luz, 2019) y Las pequeñas palabras (2019). Miembro de la UPEC y de la UNEAC. Actualmente es realizador de la emisora Radio Siboney.

Un comentario en «Cuando un director coral dirigió un concierto de palabras»

  1. Llegué a Santiago en 1969 para cursar el 4to. año de la carrera de Letras. Había cursado los tres primeros cursos en la Universidad de La Habana donde no se impartía ninguna asignatura musical. Aunque tuve que transitar por todos los años anteriores al cuarto, por la disparidad de los programas, no dudé en matricular el curso de música cubana que impartía Electo Silva, gracias a él aprendí lo que sé de música cubana. En 2005 realicé un disco dedicado a García Lorca con poemas y testimonios de escritores que le conocieron personalmente o por su poesía. Quise poner como música el poema lorquiano grabado por el Orfeón y solicité permiso a Electo quien aceptó gustoso, solo me pidió 5 ejemplares para llevarlos, muy orgulloso, a una gira que haría por España. Siempre le agradeceré ese gesto desinteresado. Y el disco fue presentado en la tierra de Lorca, ese mismo año, 2005.

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