Ecos de la Caravana
Al principio la llamaban de la victoria, de la libertad… No importa cómo. La prensa, emisoras de radio y televisión de entonces que palpaban el triunfo revolucionario solo tenían claro que la caravana representaba la entrada triunfal. Yo no estuve allí. Solo intento reseñar. Quienes vivieron el acontecimiento recuerdan los balcones llenos de banderas agitadas, de flores, de palomas revoloteando sobre la muchedumbre de pueblo y una que otra posada, como quien medita al observar. Las cornetas y los vítores de los humildes fueron los principales medios que evidenciaron la algarabía popular cuando Fidel Castro y los barbudos entraron a La Habana aquella tarde del ocho de enero de 1959.


La muerte es la ironía de la vida. Sorprende y pocas veces se espera. Sé de personas que la asumen como el necesario fin de la existencia, un viaje o un sueño eterno; pero presiento que algunos hombres son inmortales porque aún el mundo recuerda su imagen con nostalgia.
Ana Núñez Machín es una mujer que, a puro golpe de voluntad, anda prodigando amor y ternura por la vida a todos aquellos que la leen, escuchan sus relatos y recuerdos, o tienen el privilegio de haber compartido con ella algunos momentos de su fecunda vida.
Una cerrada ovación rompió el silencio sobrecogedor del cementerio de la ciudad de Camagüey. Eran pasadas las nueve de la mañana del domingo 27 de noviembre de 2011. Fue el hasta siempre de familiares, colegas y amigos a Aramis, por el privilegio de haberlo tenido entre nosotros. Malcom, en su voz, resumía el sentir de todos los presentes, visiblemente consternados.