La radio y el arte de conversar
La conversación es el ejemplo más sencillo de la comunicación. En la radio cobra una connotación trascendente, eficaz en la conformación de la personalidad del medio emisor. Al conversar, el hombre expresa sus ideas, con su pensamiento construye realidades, ese intercambio es de mucha utilidad por la espontaneidad, el ímpetu y el movimiento de las palabras.
Si los humanos somos seres parlantes necesitados de hablar, la radio es el cauce por excelencia que conduce a la comunicación interpersonal, un don para conocernos y armonizar en la convivencia social.
Las emisoras son las conversadoras del planeta capaces de enfrentar conflictos y crear nuevas amistades. Desde que la evolución nos permitió adquirir el lenguaje articulado, de palabras con significados, interactuamos a diario por medio de la conversación, pero ese encanto de intercambiar ideas se hizo superior desde el momento que nació la radiodifusión.


Profesionalmente nunca me ha gustado citar una relación de personas destacadas en determinadas esferas del desenvolvimiento humano pues, a no dudarlo, se corre el riesgo inevitable del olvido involuntario pero molesto. Lo anterior me libera de una relación esencial de locutoras y locutores que la
La globalización exige un nuevo concepto de integración, visto éste con signo positivo. En esa necesidad se incluye la comunicación de masas en todas sus facetas, y una de las más importantes radica en la locución. Desde hace décadas el mundo tiende a la especialización y, por ende, a la unidad – no necesariamente unicidad – de sus profesionales. Las maneras de crear, hacer y decir dentro de un ámbito determinado, por muy diversas que éstas sean, generalmente dan lugar a saldos positivos de los que se benefician todos los implicados y, mejor aún, los resultados de su labor.