Hasta siempre, Lucius; mil gracias, amigo
Cuando el 24 de julio último el reverendo Lucius Walker, agradeció al Comandante en Jefe Fidel Castro, la formación gratuita de médicos de Estados Unidos en Cuba, nunca pensé que era su última visita a la Isla.
Ese día, el líder de la fundación interreligiosa estadounidense Pastores por la Paz manifestó en exclusiva a la Agencia de Información Nacional la eterna gratitud al pueblo y gobierno cubanos, durante la graduación de la Facultad de Ciencias Médicas Salvador Allende, de esta capital, donde egresaron jóvenes de 18 países, de ellos 14 norteamericanos.
Recuerdo como el gran amigo de Cuba y de Fidel, visiblemente emocionado, con lágrimas en los ojos, ante profesores, alumnos y familiares, remarcó el ejemplo de la creatividad, del genio de Fidel, quien con una visión universal -dijo- ha llevado esperanza y vida al mundo entero, incluido Estados Unidos.


La radio es un proyecto de pensamiento permanente en él éter que brota desde la creación de contenidos, se dirige hacia los perceptores y vuelve a la fuente de origen. El fin de esta retroalimentación es consciente, porque previamente, la idea se convierte en guión, como producto necesario de la comunicación. La radio siempre necesita de un plan o proyecto ideal que la guíe a partir de las exigencias del oyente.
Cielo nublado en el municipio Hebi, provincia China de Henan. Ojos rasgados y sonrientes. Una ciudad en pleno desarrollo ante nuestros ojos. Desde hace más de dos años médicos cubanos caminan por estas calles. Desafían la nostalgia y el idioma.
Cada día son más los programas de radio dedicados a preservar la tierra. El planeta no deja de pedir ayuda a los humanos, el deterioro acelerado que sufre es evidente. El auxilio radiofónico no se hace esperar y se multiplica con un clamor orientado a lo más hondo de cada persona con el afán de escudriñar las conciencias en la búsqueda de un manantial de racionalidad, vital, para la vida.