Internet y la reflexión de un día después
El 17 de mayo es de muchas celebraciones. Entre ellas el Día Mundial de Internet. Veinticuatro horas después, escribo estas líneas. No por olvido ni por pereza, sino con toda intención. Dediqué el día a la reflexión, en lugar que a navegar por lo que hoy conocemos como el ciberespacio. Quise, con toda intención, celebrar la Internet prescindiendo un día de ella. Reconozco lo difícil que resulta para cualquier ser humano desentenderse de esta herramienta portadora del conocimiento.


La firma por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en plena Sierra Maestra, de la primera ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959, se convertiría en uno de los acontecimientos políticos y sociales más importantes a solo cinco meses del triunfo de la Revolución. Fue el golpe mortal al latifundio en Cuba, uno de los males más destructivos que perduró durante todo el proceso capitalista en la mayor de las Antillas.
Con bombo y platillo la Administración Trump anunció el pasado 17 de abril la puesta en vigor de los capítulos III y IV de la llamada Ley Helms-Burton. Nuestro país no demoró en denunciar enérgicamente la nueva maniobra intervencionista y, junto con Cuba, la comunidad mundial.
En poco tiempo el actual inquilino de la Casa Blanca ya tiene un sitial de honor como uno de los mandatarios estadounidenses más nefastos y retrógrados en la historia de los Estados Unidos de América.
Allá por mi lejana infancia, cuando el pueblo sufría el desamparo y las consecuencias de una dictadura sangrienta, se escuchaba en voz de muchos resignados la frase “no hay mal que por bien no venga”. Naturalmente, se decía por evasión, pensando en un futuro prometedor que no llegaba nunca. ¡Grave error que se cometía hasta el 1ro. de enero de 1959! cuando de verdad sí apareció la justicia social.