Sufre más quien se va
Hace rato salí de mi pueblito. Fue un salto desde Pinar del Río hasta La Habana, un tramo de unos ciento veintiséis kilómetros aproximadamente. Lo hice por una cuestión de superación profesional, y luego se convirtió en algo personal. Por todo lo que ha llevado ser un pinareño radicado, alquilado en la capital cubana, me he convertido en un extranjero nacional.


Los radiofonistas, en particular locutores, redactores y comunicadores de los medios, debemos observar fidelidad a nuestro idioma y ser consecuentes en toda medida con las expresiones adecuadas. Buscar la palabra exacta, la construcción gramatical que defina cada idea con su máxima precisión es parte del compromiso para preservar nuestro idioma con toda la riqueza que le es inherente.
Enrique Cruz Lledías es un pinareño residente en Minas de Matahambre que tuvo la oportunidad de cumplir misión internacionalista en el Estado Plurinacional de Bolivia. Allí retomó el Diario del Che en Bolivia y cuenta sus impresiones al leer estas maravillosas anécdotas escritas por el Guerrillero heroico.
Cada estreno de julio, Santiago de Cuba sabe a Caribe. La Fiesta del Fuego prende sus colores y sus olores para festejar la cultura caribeña durante toda una semana (del tres al nueve), y mostrar al mundo la convivencia de la diversidad.
Los chistes de pinareños forman parte de la cultura popular. Sin embargo, los hijos de esa occidental provincia hace muchos años que, a base de esfuerzo y trabajo, han dejado atrás un estigma que queda solo para los cuentos de simpáticos desaguisados.