Ante las dificultades las personas se crecen, y muchos ven ante esos obstáculos oportunidades. Es así que, de cara al bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde hace más de 60 años, y cuando se impide la llegada de suficiente combustible, la búsqueda de soluciones es un imperativo cada día en campos y ciudades cubanas.
Como arista importante del programa de Gobierno, en nuestro país, por otra parte, está en marcha un plan para la recuperación de las capacidades de las termoeléctricas, de la generación distribuida y producción de electricidad a partir de las fuentes renovables de energía, ya sea solar o eólica.
Vale decir que, en aras de solventar parte de esas necesidades energéticas, que pasa además por el incremento de la extracción de volúmenes de crudo nacional, entre otras iniciativas, sólo el pasado año a partir de un proyecto de negocios Cuba logró generar mil megawatts en parques fotovoltaicos.
Ello constituye, sin dudas, un gran logro ya que la penetración de generación eléctrica por fuentes renovables de energía que se tenía de un tres por ciento, pasó a un 10, lo que se traduce en un siete por ciento de crecimiento, en medio de un recrudecido bloqueo, como han expuesto autoridades de la Isla.
Además, en ese afán de “darle el pecho”, como decimos los hijos de esta tierra caribeña a los problemas, poco a poco el panorama en áreas urbanas cambia con la presencia de medios de transporte eléctricos modernos como las motorinas y triciclos, los cuales lo mismo cargan pasajeros que trasladan mercancías en unidades productoras y de servicios, o realizan otras tareas.
Otro ejemplo: como parte de los emprendimientos, a principios de este mes en el Consejo Popular Virginia de Santa Clara, en la provincia de Villa Clara, el Proyecto de Desarrollo Local Gomate inauguró la primera solinera del central territorio.
Dicha instalación, la cual contribuye a la independencia energética local, despacha corriente de base solar para prestar servicios, entre ellos, cocción de alimentos, cargar portátiles de diverso tipo y vehículos que transportan a la población.
Y esa voluntad de contribuir al bienestar de la población está presente también, por ejemplo, en el municipio matancero Martí, donde, según se anunció, por sus comunidades circularán pronto cinco ómnibus de la marca china Yutong, propulsados por biometano o biogás refinado, que transportarán una cifra superior a los 22 mil pasajeros.
Dicho proyecto denominado Acción Global para el Cambio Climático en la municipalidad de Martí hacia un modelo de desarrollo sostenible carbón neutro, contempla que las unidades porcinas y otros entes de la demarcación generen gas mediante la instalación de biodigestores, según especialistas.
A la par de esa iniciativa, financiada por la Unión Europea y que implementa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en muchos puntos del territorio nacional se instalan biodigestores que aprovechan los residuos sólidos sobre todo en zonas de vaquerías, de ganadería, con el propósito de obtener gas para la cocción de alimentos en asentamientos poblacionales. Con gasogeneradores también se produce electricidad.
Por otra parte, como manifestara en una reciente entrevista el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en el sector azucarero se realizan introducciones tecnológicas para aprovechar la biomasa, con lo cual en los centrales se puede generar electricidad en tiempo de no zafra azucarera.
Mientras llegan nuevas soluciones para disponer de más energía a escala nacional, a nivel popular en instalaciones y casas de numerosas comunidades se instalan paneles solares y las personas recurren al uso del carbón para la elaboración de comestibles.
Como parte inalienable del ser solidario, alegre, creativo y emprendedor que definen la identidad del cubano, en disímiles sitios los lugareños, con el concurso de cooperativas y de entidades no estatales incluso, habilitan cocinas en las que las familias hacen sus comidas, espacios en los que comparten y confraternizan.
Las cuantiosas iniciativas implementadas por el Gobierno y el pueblo demuestran, sin dudas, que Cuba no es un Estado fallido, sino un país cercado, amenazado y que no se rinde, pese a estar sometido a una agresión multidimensional: económica, financiera, energética, cultural e ideológica.
Ahí están también, como testimonios imborrables, los avances experimentados por la Revolución en ámbitos como la Educación, la Cultura, el Deporte y la Ciencia, esta última esfera con logros descollantes, entre ellos, la producción de vacunas y medicamentos de última generación para prevenir o combatir enfermedades.
Aunque, como se ha expresado, la actual administración estadounidense no tiene derecho a impedir que Cuba compre petróleo a otros países y al mismo tiempo impedirles a esos Estados que vendan su combustible a la Isla caribeña, lo que no pueden quitarles los “yanquis” a esta nación soberana es su sol y su aire, fuentes de energía asequibles del presente y del futuro.

