La radio de lo efímero a lo patrimonial
Casi todos decimos que la radio es efímera. En parte es cierto. Un programa sale al aire, guste o no, se le escucha y desaparece tras su emisión. No ocurre así con un libro, una pintura, escultura, el sillón que era de mi abuelita o el cajón donde guardo las herramientas para entretenerme en algo útil los fines de semana.
Muchos me dicen que la televisión no es tan efímera como la radio. Puede que en eso tengan alguna razón, aunque soy de quienes viven convencidos de que lo “efímero” de la radio, es algo circunstancial, muy relativo.


Cuando se realizaron las modificaciones en
Como titulé este comentario, así mismo recibe las llamadas telefónicas su conductor habitual. Y ciertamente es muy buen día ese en que llega a los radiorreceptores un programa tan gustado.