Del asalto a las fortalezas militares de Santiago de Cuba y Bayamo (III)
Después de haber participado en el homenaje del pueblo a José Martí, en enero de 1953, en ocasión del centenario de su natalicio, los integrantes del Movimiento dirigido por Fidel, con absoluta discreción, intensifican los preparativos para materializar la ejecución de una acción que diera inicio a la lucha revolucionaria.


Tras haber conocido a Abel Santamaria, el primero de mayo de 1952, Fidel comienza a visitarlo con asiduidad en el apartamento donde vivía en el edificio de O y 25, en la zona del Vedado, en La Habana.
Al iniciarse la década de los años 50, en la pasada centuria, Cuba vivía una época caracterizada por la desmoralización del gobierno auténtico, encabezado entonces por Carlos Prío Socarrás. La situación era caótica, la corrupción se había generalizado por parte tanto del Presidente como la de sus ministros y otros dirigentes políticos.
El pasado jueves 16 de julio el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, pronunció el discurso de clausura de la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, en la que fue aprobada la Estrategia económico-social para el impulso de la economía cubana y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19.
Niños adorados, sublimes, de encanto, de promesas, de sonrisas divinas; niños de allá, o de más acá, o de otro lugar; niños que con su inocencia subyugan, alivian y median entre lo oscuro y lo brillante para que continúe triunfando el bien, y la vida, y el futuro.